Una invitación a actuar

 

POR EL FRANCISCO J. VIÑAS

De los Setenta, marzo 2012

 

Una de las bendiciones que el género humano goza por causa del sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo es la de “quedar libres para siempre, discerniendo el bien del mal, para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos” (véase 2 Nefi 2:26).

Bajo este principio, invitamos a los miembros del Área a “estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia” (véase DyC 58:27).

A medida que utilicemos el poder que está en nosotros y seamos nuestros propios agentes haciendo lo bueno, no solamente no perderemos nuestra recompensa, sino que, ayudaremos a aliviar la carga de los obispos y presidentes de rama.

En cada unidad existen miembros afectados por distintas aflicciones, tanto espirituales como temporales, que necesitan ser ministrados y sus necesidades atendidas.Muchas de nuestras unidades no cuentan con suficiente cantidad de líderes para alcanzar a todos los que están esa situación y son unos pocos que tienen que llevar la mayor parte de la carga. Cómo declaró el Salvador a sus discípulos: “Ala verdad la mies es mucha, pero los obreros son pocos” (véase Mateo 9:37).

Sería de gran ayuda que aquellos que han alcanzado un grado de conversión suficiente pudieran presentarse ante su obispo o presidente de rama y le expresare algo parecidoa esto:

“Obispo, quiero decirle que puede quitarme de su lista de preocupaciones para hacer más ligera su carga. Quiero que sepa que yo voy a cumplir con mi llamamiento; voy a asistir a las reuniones de la Iglesia; voy a pagar el diezmo y las ofrendas con honestidad; cumpliré con la orientación familiar; asistiré al templo con toda la frecuencia que mi situación me lo permita; compartiré el evangelio con otras personas; y ayudaré en el rescate de aquellos que están errantes”.

De esta forma estaremos siguiendo lo que Pablo enseñó a los Gálatas “Así que, cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no respecto de otro. Porque cada cual llevará su propia carga” (véase Gálatas 6:4-5).

Esta es nuestra invitación a actuar sabiendo que lo que hacemos sin ser obligados, con la verdadera intención y con un corazón agradecido es una manifestación de los frutos del arrepentimiento y la expiación de Cristo en nuestra vida.