Esfuerzo mancomunado de miembros y misioneros

Por Samuel Koivisto

Miembros y misioneros de la Rama Pori, Finlandia. Foto cedida por Simon Haws

Cuando los miembros de la Rama Pori, de la esquina suroeste de Finlandia, recibieron la carta de la Presidencia de Área en la que se exhortaba que hicieran del mes de junio de 2011 un “mes de invitación”, acataron ese esfuerzo con todo su corazón. Con espíritu de oración y fe empezaron a invitar a sus amigos, familiares y conocidos a asistir a la Iglesia con ellos. 

Mantuvieron firme ese esfuerzo de invitar durante todo el mes de junio. Si les rechazaban la invitación, no respondían: “Bueno, he extendido una invitación y he hecho mi deber”. Más bien, siguieron extendiendo la invitación a lo largo de todo el mes. Algunos miembros de la comunidad recibieron más de una invitación para asistir a la reunión sacramental.  

Los misioneros de tiempo completo asignados a esa región también redoblaron sus esfuerzos para invitar, y varias personas aceptaron. Solicitaron la ayuda de los miembros, y éstos aceptaron de buena gana, proporcionando transporte para los que lo necesitaban, extendiendo una calurosa bienvenida a los visitantes, y acompañándolos durante las reuniones. Las personas que aceptaron invitaciones para asistir a la Iglesia sintieron verdadero calidez y amor de los miembros de la rama al unirse a ellos al adorar. Los miembros de la rama trabajaron con los misioneros para crear oportunidades para enseñar; abrieron las puertas de sus hogares a las personas que recibían las lecciones misionales y acompañaron a los misioneros en sus citas para enseñar. 

Un elemento esencial de ese esfuerzo fue una actitud de obediencia, oración, fe y tenacidad por parte de los misioneros como de los miembros. Habían aceptado plenamente el cometido de la Presidencia de Área de invitar; habían orado con fervor para recibir ayuda en sus esfuerzos para invitar y para saber cómo ser una bendición en la vida de los demás, y tenían fe en que serían bendecidos. No permitieron que un rechazo los hiciera desistir de su esfuerzo de extender invitaciones a los demás.

El último domingo de junio, y como resultado de sus esfuerzos, esta rama, que tiene un promedio de asistencia de treinta y seis miembros en la reunión sacramental, tuvo once visitantes de otras religiones, o sea, casi un aumento de una tercera parte de la asistencia normal. Por causa de este esfuerzo, este año se bautizaron tres personas en Pori. El promedio de citas para enseñar de los misioneros que sirven en Pori aumentó de una por semana a nueve por semana entre junio y noviembre. 

Ciertamente el Señor ha derramado bendiciones sobre los misioneros y los miembros de Pori. Esos buenos santos desean que llegue el día, que ojalá no esté muy distante, en que la Rama Pori se convierta en el Barrio Pori.