Pedro Martínez Cid

 

1909-1997

por el élder F. LaMond Tullis


     Pedro Martínez Cid nació en Huautla de Jiménez Oaxaca en una casita humilde y aislada en lo alto de la Sierra Madre en la región Mazateca. Se mudó a Toluca, y a la edad de 36 años encontró la Iglesia, por la cual trabajó el resto de su larga vida. En Toluca también se dedicó a prepararse mucho más allá de los cuatro años de primaria que había recibido en Huautla de Jiménez, y a la edad de 64 años recibió su licenciatura de derecho de las manos del ex presidente de México, Adolfo López Mateos.

     Pedro era un joven listo; a sus diez años de edad, con su dialecto y con sólo los cuatro años de escuela básica, trabajó como sirviente con un médico en la lejana ciudad de Oaxaca donde se puso a considerar cómo sería su pueblo si pudiera progresar económica y culturalmente. Posteriormente, Pedro regresó a su pueblo natal para servir unos años como maestro rural bilingüe. Más tarde, por sus capacidades fue elegido presidente de su propio municipio; sin embargo, por las envidias de algunos políticos y bajo amenazas de muerte, a los treinta años fue obligado a huir de la región con su esposa Amparo e hija Gloria.

     Eventualmente, se encontró en Toluca trabajando en el Departamento de Justicia del Ministerio Público Federal. Allí conoció a Domitilo Ojeda Flon, quien era su supervisor y al mismo tiempo un mormón que no escondía su afiliación con la Iglesia. Posteriormente, Pedro y Amparo se bautizaron, Pedro llegó a ser el primer obispo de Toluca y al mismo tiempo persiguió su educación ferozmente. Desde el momento de su bautismo pasó el resto de su larga vida ayudando a los miembros e investigadores de la Iglesia en Toluca.

     En 1961, cuando la primera estaca en el centro de México se organizó, la rama de Toluca se convirtió en barrio. Pedro Martínez Cid, quien años antes había servido como el presidente de la Rama, fue ordenado obispo Martínez Cid, siendo así el primer obispo en Toluca. Posteriormente, en 1972, Pedro y su esposa hicieron un viaje difícil en autobús a la ciudad de Mesa, Arizona, para hacer la obra del templo por ellos mismos y por su familia. Fue un año después cuando recibió su licenciatura a una edad que algunos llamaron grande, haciendo que el hecho fuera una sensación nacional en círculos educacionales. Además, ¡No todo el mundo recibe un diploma de manos de un ex presidente de la República!

     Del dialecto de los Mazatecos a la lengua especializada de un abogado, que llegó a ser, sin duda hay una vasta travesía lingüística. Emergió no sólo como un poseedor del sacerdocio de Dios siendo el primer obispo del barrio de Toluca, sino también siendo un ejemplo estelar de incontables horas de servicio, el cuál es el equivalente al trabajo de muchas generaciones en el Evangelio.

    Pocas personas son capaces de hacer esta gran travesía, aunque éste sea su mayor deseo. Hijos y nietos de Pedro han continuado con su legado y han prestado un servicio importante y noble en la Iglesia. En 1997, murió entre los santos de Toluca, un hombre comprometido y poderoso de Dios quien los miembros con afección llamaban Pedrito.

 

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