La corrección puede crear oportunidades para el crecimiento


 

“La humildad es la buena disposición para recibir corrección y consejo”, dijo el élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles. “Si somos humildes, si podemos cultivar esa actitud en nosotros mismos, entonces estaremos en una mejor posición para recibir corrección; y si podemos fomentar la humildad en aquellas personas con las que trabajamos, ellos estarán en una mejor posición para recibir esa clase de corrección”.

El dar y recibir corrección

El élder Oaks hizo éste y otros comentarios durante la capacitación para empleados de la Iglesia, patrocinado por el Departamento de Recursos Humanos de la Iglesia. En la capacitación, la cual tuvo lugar en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, Utah, instruyó a los administradores, gerentes y otros empleados de la Iglesia a no temer a la evaluación y crítica constructiva.

“Deberíamos buscar oportunidades para identificar el bajo desempeño ”, dijo. “¿Por qué? Porque ése es parte del plan de crecimiento del Señor. La actitud de estar satisfecho con la situación actual es negativo en cuanto a nuestro crecimiento o el crecimiento de aquellas personas con quienes trabajamos y a quienes supervisamos. Por lo tanto, identificar el bajo desempeño, la comunicación, el hablar, etc., es una parte esencial del crecimiento por el cual estamos aquí en la tierra para experimentar en la mortalidad. No es nuestro enemigo.

El élder Oaks indicó que el Señor nos disciplina porque nos ama (véase D. y C. 95:1) y ese consejo dado por los líderes en la Iglesia y en otros ámbitos debe ser comunicado con ese mismo sentimiento de bondad. “Podemos pensar en la disciplina como castigo o como lo que nos mantiene a la altura de lo que se espera de nuestro desempeño; y la disciplina es el desafío de usar esa visión, como una forma de crecimiento, de la diferencia entre el desempeño y lo ideal”.

Aunque puede ser difícil para los supervisores y líderes brindar críticas con quienes trabajan, el élder Oaks dijo que deben hacerlo porque “es esencial para las personas con quien trabajamos. Es esencial para las personas a quienes supervisan y si lo hacen, les están haciendo un favor”.

El principio de la responsabilidad

El élder Oaks enseñó que la responsabilidad de nuestra tarea es importante tanto en la Iglesia como en el ámbito de los negocios. Dijo: “Ninguno de nosotros alcanzará la perfección, pero está muy claro lo que es… el ideal a lo que aspiramos… El principio de la responsabilidad es parte de eso. Las Escrituras están llenas de enseñanzas que nos dicen que seremos responsables del uso de nuestros talentos y del cumplimiento de nuestras responsabilidades”.

Continuó: “Si aplicamos el principio [de la responsabilidad] a un llamamiento de la Iglesia y, de hecho, al… empleo, debemos darnos cuenta que quien sea que desempeñe algo para el Señor, debe hacerlo con “todo [su] corazón, alma, mente y fuerza” (D. y C. 4:2).

El élder Oaks invitó a cada persona a hacer su propia tarea lo mejor que pueda, según su capacidad. Dijo: “Cumplan con su tarea… y no traten de actuar en el llamamiento de otra persona o pensar demasiado en la tarea de otra persona, piensen en su propia tarea”.

Amor sincero

El élder Oaks concluyó: “Lo que sea que hagamos con estas sugerencias que he dado, ¡las he dado con amor y éste es sincero! Si es un sentimiento sincero de ‘Me preocupo por ti’, va a magnificar el efecto de todas las cosas que hagan… Estamos al servicio del Señor, y si somos Sus siervos y Sus líderes, mejor que no lo hagamos a nuestra manera, más vale que lo hagamos a Su manera. Su manera es el amor”.