Una Mano Divina fue evidente en la vida de José Smith, dice el élder Ballard

Elder Ballard

“Nuestro Padre Celestial tenía Su mira puesta en la familia de José Smith desde el principio de los tiempos”, dijo el élder M. Russell Ballard a alumnos, maestros y otros invitados en la Charla fogonera en memoria de José Smith, en el Instituto de Religión de Logan, Utah, el domingo 13 de febrero. El instituto está ubicado junto a la Universidad Estatal de Utah.

Un tapiz

“Cuando oímos el nombre ‘José’, vemos la mano de Dios entretejiendo un tapiz de profetas y dispensaciones, preparando el mundo vez tras vez para la Restauración del Evangelio después de épocas de apostasía”, dijo el élder Ballard. Dar testimonio de la Restauración del Evangelio es una de la responsabilidades principales de los profetas y apóstoles modernos. 

El élder Ballard dijo: “Nuestro Padre Celestial no sólo preordenó a José Smith, sino que también le proporcionó instrucción y tutelaje para ayudarle a cumplir con su misión de restaurar la Iglesia de Jesucristo en la tierra. Adán, Noé, Moisés, Elías, Juan el Bautista, Pedro, Santiago, Juan, Nefi, Mormón y Moroni son algunos de los que fueron enviados para preparar e instruir a José en sus responsabilidades como profeta de Dios”.

Profecías acerca de José

El élder Ballard trazó lo que él llamó “un tapiz de liderazgo y fe” que incluye a José de Egipto y a José el hijo de Lehi, descendiente de José de Egipto, quien recibió una bendición de su padre que profetizaba de un José en los últimos días. (Véase 2 Nefi 3:3-15.)

“De esta profecía de 570 años antes de Cristo”, dijo el élder Ballard, “aprendemos que en los últimos días sería levantado un vidente llamado José, semejante a José quien fue vendido a Egipto.  El padre de este vidente también se llamaría José. Dios conocía a la familia de Joseph Smith, padre, en la vida premortal”.

Preparando el camino

Después de la muerte de Jesucristo, el mundo estaba bajo la influencia de Satanás, se perdió la verdad y cayó en años de oscuridad. El élder Ballard describió la manera en que los mártires cristianos prepararon el camino hacia la Restauración. Animó a los que escuchaban a que considerasen el precio que otros pagaron para establecer la libertad de religión imprescindible para que José Smith viniera a la tierra para cumplir su misión. “Piensen en los cientos, quizás miles, que se manifestaban contra el cristianismo durante el oscurantismo de la Gran Apostasía. Muchos dieron sus vidas en favor de los derechos de todas las personas de adorar a Dios según los dictados de su propia conciencia”, dijo él, contando los relatos de: John Wycliffe, John Huss, Martín Lutero, Ann Askew, William Tyndale, Hugh Latimer y el obispo Ridley, mártires que dieron su vida en la lucha por llevar la Biblia a la gente; y quienes trabajaron para corregir los errores religiosos de su época.

“Estos son unos pocos de muchos relatos de personas que dieron su vida para brindar al mundo las Escrituras y la libertad de religión”, dijo el élder Ballard. “Qué reverencia deberíamos tener en favor de estos héroes que lo sacrificaron todo para preparar el camino de la Restauración del Evangelio”.

Entrelazar Familias

Él habló después de otro reformador, John Lathrop, quien enseñó que la Biblia debía estar disponible para la gente común. Liberado de la cárcel, llegó a América con muchos de sus seguidores, incluyendo antepasados de Lucy Mack, quien llegó a ser la esposa de Joseph Smith, padre, “con el casamiento de Joseph Smith, padre, y Lucy Mack, el Señor entrelazó la sangre creyente de los Smith y la sangre creyente de los Mack”, dijo el élder Ballard. “Su hijo primogénito fue Alvin. El segundo hijo fue Hyrum. Y su tercer hijo varón, nacido el 23 de diciembre de 1805, fue llamado José, igual que su padre, cuyo nombre era también José. De ahí se cumplió la profecía del Libro de Mormón de 570 años antes de Cristo”.

El élder Ballard habló de cómo llegó la familia Smith a afincarse en el norte del estado de Nueva York, de cómo la instrucción religiosa en su familia y el fervor religioso condujeron a José
Smith a orar y de cómo Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo se aparecieron al joven de 14 años.

Agradecidos por su fe

“Nuestro Padre Eterno y Su Hijo Amado, el Señor Jesucristo, lo visitaron y lo prepararon para su misión preordenada de ser el profeta y vidente de ésta, la última dispensación, para restaurar la plenitud de las doctrinas y el evangelio de Cristo”, dijo el élder Ballard. “Una de las cosas importantes por las que todos los Santos de los Últimos Días deben estar agradecidos, es la sangre creyente que fluyó por las venas de la familia Smith. Sin su sangre creyente, piensen en lo que habría sucedido“. Habló de cómo los padres de José creyeron en él y le dijeron que hiciera todo lo que el Señor le pidiera.

Habló entonces del crecimiento de la Iglesia desde los días de José Smith, de que José Smith vio ese crecimiento aun durante los primeros días de la Restauración: también profetizó que algún día cubriría el mundo. 

“¿Pueden ver la mano de Dios actuando desde el principio para preparar la Restauración del Evangelio, por medio de este tapiz de fe, entrelazando las generaciones?”, preguntó el élder Ballard. 

“Espero que ni uno solo de ustedes cuestione el hecho de que el profeta José Smith fue preordenado para la gran obra que fue llamado a realizar”, dijo el élder Ballard. “Sabiendo lo que sabemos acerca de la pasada historia de fe y sacrificio por la que pasaron generaciones de valientes hijos e hijas de Dios, tenemos el deber de aprender todo lo que podamos acerca de la doctrina y el evangelio de Cristo. Y estamos ligados por convenio a compartir lo que sabemos que es verdad en todo momento y en todo lugar”, dijo él.


Midan su amor por el Señor

Además de su mensaje acerca de José Smith, el élder Ballard dio a los estudiantes algunas sugerencias sobre cómo medir su amor personal por el Señor Jesucristo.

  1. 1. ¿Están buscando activamente a su pareja eterna?
  2. 2. ¿Están orando diariamente?
  3. 3. ¿Son honrados en todo lo que hacen y dicen?
  4. 4. ¿Evitan completamente cualquier clase de pornografía?
  5. 5. ¿Son limpios sus pensamientos, acciones y lenguaje?
  6. 6. ¿Son pagadores de un diezmo íntegro?
  7. 7. ¿Se esfuerzan por vivir la Palabra de Sabiduría?
  8. 8. ¿Aman a su prójimo como a ustedes mismos?
  9. 9. ¿Están estudiando las Escrituras y haciendo todo lo que pueden para fortalecer su conocimiento de Cristo y su fe en Él?
  10. 10. ¿Están honrando sus convenios bautismales?
  11. 11. ¿Son dignos de una recomendación para el templo?
  12. 12. ¿El Espíritu Santo está guiando su vida?
  13. 13. ¿Hay algo de lo que necesitan arrepentirse?
  14. 14. ¿Están ustedes, ex misioneros, manteniendo la dignidad de un fiel poseedor del sacerdocio?