Mensajes de la Primera Presidencia en la conferencia general, abril de 2011


El presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y sus dos consejeros, quienes son sostenidos por millones en todo el mundo como profetas y apóstoles, discursaron sobre una variedad de temas relacionados con el Evangelio durante la Conferencia General Semestral número 181 de la Iglesia en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, los días 2 y 3 de abril de 2011. Estos son algunos de los momentos destacados.

Presidente Monson

Presidente Monson

“Mis hermanos y hermanas, les doy las gracias por su fe y devoción al Evangelio, por el amor y cuidado que demuestran entre sí y por el servicio que prestan en sus barrios y ramas, estacas y distritos”, dijo el presidente Monson en su discurso de apertura, hablando sobre la obra misional y del templo, así como el servicio humanitario, que se ha realizado en la Iglesia en los últimos meses.

Anunció que se van a construir tres nuevos templos: en Fort Collins, Colorado; Meridian, Idaho; y en Winnipeg, Manitoba, Canadá. Esto elevará el número de templos anunciados o en etapa de construcción a 26 y, una vez terminados, los templos de la Iglesia en todo el mundo serán 160.

Conferencia General


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El presidente Monson habló a los poseedores del sacerdocio acerca de sus responsabilidades, diciendo: “¿Qué los protegerá del pecado y la maldad que los rodea? Sostengo que un testimonio firme de nuestro Salvador y de Su evangelio los ayudará a mantenerse a salvo”.

En su discurso del domingo por la mañana, recalcó la importancia de los templos: “Las ordenanzas salvadoras que se reciben en el templo y que nos permiten regresar algún día a nuestro Padre Celestial en una relación familiar eterna, y ser investidos con bendiciones y poder de lo alto, merecen todo sacrificio y todo esfuerzo”.

Para terminar la conferencia, dijo: “Afrontamos muchas dificultades en el mundo hoy, pero les aseguro que nuestro Padre Celestial nos tiene presentes. Él ama a cada uno de nosotros y nos bendecirá si lo buscamos en oración y nos esforzamos por guardar Sus mandamientos”.

Presidente Eyring

Presidente Eyring

El presidente Eyring habló de algunos de los principios del programa de bienestar, que ahora cumple 75 años, diciendo: “En nuestra época, los hijos de nuestro Padre Celestial otra vez tienen grandes necesidades temporales, como ha sucedido y como sucederá en todas las épocas. Los principios básicos del programa de bienestar de la Iglesia no son sólo para una época ni para un lugar; son para todas las épocas y todo lugar. Esos principios son espirituales y eternos. Por esa razón, el comprenderlos y arraigarlos en nuestro corazón hará posible que veamos y aprovechemos las oportunidades de ayudar, toda vez y en todo lugar en que el Señor nos invite a hacerlo”.

En la sesión del sacerdocio, prometió a los poseedores del sacerdocio que serían premiados por su diligencia y obediencia en el sacerdocio, diciendo: “Tesoros de conocimiento espiritual se derramarán sobre ustedes. Crecerán en su poder para resistir el mal y proclamar la verdad que conduce a la salvación. Hallarán gozo en la felicidad de aquellos a los que conduzcan hacia la exaltación. Su familia se convertirá en un lugar de aprendizaje”.

Una semana antes, hablando en la reunión general de las Mujeres Jóvenes, la organización de la Iglesia para las jovencitas en edades entre 12 y 18 años, el presidente Eyring recalcó la necesidad de desarrollar un fuerte testimonio. Diciéndoles a las mujeres jóvenes que son “la esperanza radiante de la Iglesia del Señor”, dijo: “Si esa creencia puede convertirse en un profundo testimonio de Dios, determinará sus decisiones diarias y constantes. Y después de lo que aparenten ser decisiones pequeñas, el Señor las conducirá a la felicidad que ustedes quieran”.

Presidente Uchtdorf

Presidente Uchtdorf

El presidente Uchtdorf aconsejó a los miembros de la Iglesia que no “esperen en el camino a Damasco” aguardando a “que un acontecimiento impresionante los obligue a creer”. Los que diligentemente buscan a Cristo, lo encontrarán, a medida que tomen pequeños pasos de fe que les permitan acercarse a Él. Al hacerlo, tendremos oportunidades de compartir el Evangelio y de servir a los demás, y estas oportunidades, a su vez nos ayudarán a conocer al Salvador. “Sigamos adelante valientemente con fe, esperanza y caridad, y seremos bendecidos con la luz que todos buscamos en el sendero del verdadero discipulado”.

En la sesión general del sacerdocio, preguntó a los poseedores del sacerdocio si están viviendo por debajo de sus privilegios, con respecto al “poder sagrado, los dones y las bendiciones” que acompañan la responsabilidad de tener el sacerdocio de Dios. Ofreció tres formas en que los poseedores del sacerdocio pueden vivir a la altura de sus privilegios: estudiar la doctrina del sacerdocio, buscar revelación personal y hallar gozo en el servicio del sacerdocio. “Como poseedores del sacerdocio, no lleguemos a ser insensibles a lo asombroso y maravilloso que es lo que el Señor nos ha confiado”, dijo él.

Millones de Santos de los Últimos Días en todo el mundo sostienen a la Primera Presidencia, junto con el Quórum de los Doce Apóstoles, quienes sirven bajo su dirección, como profetas, videntes y reveladores, que reciben inspiración de Dios para dirigir los asuntos de Su Iglesia hoy en día. Sus mensajes no están dirigidos exclusivamente a miembros de la Iglesia, sino a todos los hijos del Padre Celestial en todo el mundo.