Discursos de la Primera Presidencia en la Conferencia General

Tomar sabias decisiones. Cómo buscar la compañía del Espíritu Santo. Evitar el orgullo impropio. Estos temas estuvieron entre las palabras de consejo que ofreció la Primera Presidencia en la Conferencia General.


 
Primera Presidencia

El presidente Henry B. Eyring, primer consejero de la Primera Presidencia; el presidente de la Iglesia, Thomas S. Monson, y el presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero de la Primera presidencia, comparten un momento de silencio antes del comienzo de una sesión de la conferencia general.

 

El presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y sus dos consejeros, quienes son sostenidos por millones en todo el mundo como profetas y apóstoles, discursaron sobre una variedad de temas relacionados con el Evangelio durante la Conferencia General Semestral número 180 de la Iglesia en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, los días 2 y 3 de octubre.

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El presidente Thomas S. Monson recalcó la importancia de la adoración en el templo y anunció los planes para construir cinco nuevos templos. Él animó a los hombres jóvenes a servir misiones de tiempo completo, habló de la importancia de tomar decisiones sabias, hizo un llamado a ser más agradecidos y animó a todos los Santos de los Últimos Días a perseverar en la fe.

El presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero en la Primera Presidencia, habló de las bendiciones que se obtienen al buscar la compañía constante del Espíritu Santo y habló también sobre la necesidad de confiar en Dios e ir luego y hacer lo que Él pida.

Y el presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero en la Primera Presidencia, recordó a los oyentes que la fortaleza proviene de prestar atención a los puntos básicos del Evangelio restaurado. Él invitó a los poseedores del sacerdocio a evitar el orgullo impropio y a hacer su parte para preparar el mundo para la venida de Jesucristo.

Presidente Monson

Presidente Thomas S. Monson

“Cada [templo] está bendiciendo la vida de nuestros miembros y es una influencia para bien en las personas que no son de nuestra fe.” dijo el presidente Monson en su discurso inicial. Él observó que: “las ordenanzas que se efectúan en nuestros templos son vitales para nuestra salvación y la salvación de nuestros seres queridos fallecidos”.

Anunció los planes para edificar cinco nuevos templos en Hartford, Connecticut, E.E. U.U.; Indianápolis, Indiana, E.E. U.U.; Lisboa, Portugal; Tijuana, México y Urdaneta, Filipinas. Esto elevará el número de templos anunciados o en etapa de construcción a 23 y, una vez terminados, los templos de la Iglesia en todo el mundo serán 157.

El presidente Monson hizo un llamado a prestar servicio misional, particularmente a los hombres jóvenes, quienes tienen una responsabilidad del sacerdocio para servir, pero también invitó a las mujeres jóvenes y a las parejas mayores. “Repito lo que los profetas han enseñado por mucho tiempo”, él dijo: “que todo joven digno y capaz debe prepararse para servir en una misión. El servicio misional es un deber del sacerdocio, una obligación que el Señor espera de nosotros, a quienes se nos ha dado tanto”.

En su mensaje a los poseedores del sacerdocio, el presidente Monson habló acerca de tomar decisiones correctas. “Mis amados hermanos”, dijo: “que estemos llenos de gratitud por el derecho de elegir, que aceptemos la responsabilidad de elegir, y seamos siempre conscientes de los resultados de las decisiones. Como poseedores del sacerdocio, todos nosotros, unidos como uno, podemos hacernos merecedores de la influencia guiadora de nuestro Padre Celestial al elegir cuidadosa y correctamente”.

En su mensaje del domingo en la mañana, él habló sobre la necesidad de ser agradecidos. “Podemos elevarnos a nosotros mismos y a los demás también si nos negamos a permanecer en la esfera del pensamiento negativo y cultivamos en nuestro corazón una actitud de gratitud”.

En sus palabras al cierre de la conferencia, él dijo: “Debemos perseverar hasta el fin, pues nuestra meta es la vida eterna en la presencia de nuestro Padre Celestial. Él nos ama y no quiere otra cosa para nosotros sino que logremos esa meta. Él nos ayudará y nos bendecirá a medida que lo busquemos en oración, estudiemos Sus palabras y obedezcamos Sus mandamientos”.

Una semana antes, al discursar en la Reunión General de la Sociedad de Socorro, la organización de la Iglesia para las mujeres, el presidente habló a favor de la caridad. Él dijo: “En vez de ser prejuiciosos y críticos los unos con los otros, ruego que podamos sentir el amor puro de Cristo hacia nuestros compañeros de viaje en esta jornada por la vida”.

Presidente Eyring

Presidente Henry B. Eyring

El presidente Eyring recalcó la necesidad de servir con el Espíritu. “Hagamos todo lo que se requiere para ser dignos de que el Espíritu Santo sea nuestro compañero, y luego avancemos sin temor con la confianza de que se nos dará el poder para hacer lo que el Señor nos llame a hacer”.

Él dijo que debemos confiar en Dios y luego ir y hacer lo que Él quiere que hagamos. “Si confían en Dios lo suficiente para escuchar Su mensaje en cada discurso, himno y oración de esta conferencia, lo encontrarán”, dijo él. “Y si luego van y hacen lo que Él quiere que hagan, su poder para confiar en Él crecerá, y con el tiempo se sentirán inundados de gratitud al ver que Él ha llegado a confiar en ustedes”.

Presidente Uchtdorf

Presidente Dieter F. Uchtdorf

El presidente Uchtdorf dio un recordatorio de que “La fortaleza no proviene de la actividad agitada, sino de estar establecido sobre un firme cimiento de verdad y luz; proviene de centrar nuestra atención y nuestros esfuerzos en los aspectos básicos del evangelio restaurado de Jesucristo; proviene de prestar atención a las cosas divinas que más importan”.

Él también exhortó a los poseedores del sacerdocio a recordar que “somos siervos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. No se nos da el sacerdocio para recibir reconocimiento y deleitarnos en los cumplidos. Estamos aquí para arremangarnos y ponernos a trabajar. Estamos enlistados en una labor extraordinaria. Somos llamados a preparar el mundo para la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

Millones de Santos de los Últimos Días en todo el mundo sostienen a la Primera Presidencia, junto con el Quórum de los Doce Apóstoles, quienes sirven bajo su dirección, como profetas, videntes y reveladores, que reciben inspiración de Dios para dirigir los asuntos de Su Iglesia hoy en día. Sus mensajes no están dirigidos exclusivamente a miembros de la Iglesia, sino a todos los hijos del Padre Celestial en todo el mundo.