Grandes esperanzas para la juventud de la Iglesia

President Thomas S. Monson

Los adolescentes de hoy son fantásticos, según los profetas y apóstoles, quienes regularmente brindan ánimo y apoyo a la juventud de la Iglesia. El presidente Thomas S. Monson les dice a los hombres y mujeres jóvenes que deben tener “grandes esperanzas” para sí mismos.

Con regularidad se colocan citas y mensajes similares para los jóvenes en youth.lds.org, el sitio web oficial de la Iglesia para los jóvenes (disponible en inglés por el momento).

 

 


Profetas y apóstoles ministran a la juventud

Con regularidad, los profetas y apóstoles dan mensajes de ánimo y apoyo a la juventud de la Iglesia, a sus padres y a sus líderes. Aquí hay tres ejemplos adicionales:

  1. 1. El presidente Thomas S. Monson marca el camino enseñando principios que fortalecerán a la juventud, al enfrentarse éstos a los desafíos de la sociedad actual.
  2. 2. El presidente Boyd K. Packer del Quórum de los Doce Apóstoles dice que él cree que la juventud puede “enfrentar el mundo así como es y conquistarlo”. 
  3. 3. En una entrevista, el presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero de la Primera Presidencia, y el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, dicen que, si los líderes recuerdan a los jóvenes sus propias capacidades, vivirán a la altura de lo que se les pida hacer.

Presidente Monson: Muestren valor moral

El presidente Monson, hablando en una sesión del sacerdocio de la conferencia general, les dijo a los jóvenes de la Iglesia que permanecieran fieles a sus principios. “Si los que supuestamente son sus amigos los instan a hacer algo que ustedes saben que es malo, sean ustedes los que defiendan lo correcto, aunque tengan que estar solos. Tengan el valor moral para ser una luz para los demás" (“Ejemplos de rectitud", Conferencia General, abril de 2008).

Hizo un llamado similar a las mujeres jóvenes. “Al contemplar todo lo que afrontan en el mundo hoy”, dijo él, “me viene a la mente una palabra que describe un atributo que todos necesitamos, pero que ustedes, en este momento de su vida y en este mundo, necesitarán de forma especial. Ese atributo es el valor... el valor para abstenerse de juzgar a los demás... el valor para ser castas y virtuosas, y... el valor para defender la verdad y la rectitud” (Tengan valor”, conferencia general, abril de 2009). 

A lo largo de su ministerio, el presidente Monson ha dicho que aunque los problemas de la juventud de hoy son despreciados por los medios de comunicación, “dichos ejemplos hacen borrosa nuestra visión y manchan nuestros pensamientos. Las suposiciones se convierten en opiniones aceptadas, y en general se califica a toda la juventud como ‘no tan buena como la de antaño’, o ‘la peor de todas las generaciones’. ¡Cuán erradas son esas opiniones! ¡Cuán incorrectos esos dictámenes!

“Es verdad que la nuestra es una época de nuevas pruebas, nuevos problemas y nuevas tentaciones; pero hay cientos de miles de jóvenes que luchan constantemente y sirven diligentemente, firmes en la fe...” (“Ejemplos de fe”, conferencia general, octubre de 1978).

Presidente Packer: Pueden conquistar

El presidente Boyd K. Packer del Quórum de los Doce Apóstoles también ha sido un defensor de la juventud, según se muestra en su labor con Seminarios e Institutos en el Sistema Educativo de la Iglesia, antes de ser llamado como Autoridad General y durante su ministerio como apóstol. En un discurso de conferencia general, el entonces élder Packer dijo a los hombres y mujeres jóvenes que, aunque ellos se enfrentan a desafíos más desalentadores que los de generaciones pasadas, ellos están a la altura de dichos desafíos.

“Ojalá pudiéramos prometerles que el mundo será más seguro y fácil para ustedes de lo que fue para nosotros”, dijo él, “pero no podemos hacer esa promesa, porque sucede precisamente lo contrario... Las pruebas que ustedes afrontan son mucho mayores que las nuestras. Muy pocos querrían cambiarles el lugar... 

Pero ¡qué hermosa época es ésta para ser joven! Ustedes tienen un conocimiento mucho más vasto del que nosotros necesitábamos. Estoy convencido de que su generación es mejor y más fuerte que la nuestra; mejor en muchos sentidos. ¡Tengo fe en que ustedes, varones y mujeres jóvenes, pueden enfrentar el mundo así como es y conquistarlo!”.

Les recordó a los jóvenes de la Iglesia acerca de sus atributos divinos. “Son hijos de Dios; Él es el padre de su espíritu. Espiritualmente son de noble cuna, la estirpe del Rey de los Cielos. Grábense esta verdad en la memoria y aférrense a ella. Aunque tengan muchas generaciones de antepasados terrenales, sea cual sea la raza o el pueblo que representen, el linaje de su espíritu se puede escribir en una sola línea: ¡Son hijos de Dios!” (véase “A los jóvenes”, conferencia general, abril de 1989).

El presidente Uchtdorf yel élder Ballard: Dejen que aprendan

En una entrevista publicada en el ejemplar de junio de 2008 de las revistas Liahona y Ensign, el presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero de la Primera Presidencia, y el élder M. Russell Ballard del Quórum de los Doce Apóstoles, ofrecieron consejo acerca de cómo enseñar a la juventud.

“Muchas veces, nuestros jóvenes son los únicos miembros de la Iglesia en la institución de enseñanza a la que asisten, por lo que deben saber que son muy valiosos y que tienen que conocer su religión; dijo el presidente Uchtdorf. “Es preciso que comprendan que, sea lo que sea que hagan, siempre están enseñando algo con sus acciones. Si les proporcionamos oportunidades de enseñar y los exhortamos a no avergonzarse del Evangelio, les ayudaremos muchísimo”.

El temor es natural cuando se recibe una asignación nueva, continúa el élder Ballard, en especial para los jóvenes. “Un jovencito de doce años a quien se llame como presidente del quórum de diáconos va a sentir algo de aprensión y tal vez piense: ‘¿Cómo se dirige una reunión?’. Bueno, se le muestra cómo hacerlo. Quizás cometa errores y pueda resultarle difícil; pero después de unas cuantas veces, sabe que puede hacerlo. Con eso, ha dado hacia adelante un paso gigantesco. Una vez que se sabe cómo hacer algo, de repente es posible dirigir sin temor”.

Tal vez los líderes tengan la tendencia a dirigir, elegir la música u orar durante una charla fogonera o cualquier otra reunión para jóvenes, pero el presidente Uchtdorf dice que lo que deben hacer es “quedarse en la sombra”, supervisando a los jóvenes que realicen esas funciones.

“Ustedes ponen el ejemplo y dejan que ellos aprendan. Consideren al Salvador; Él permite que nosotros hagamos Su obra aquí en nuestros diversos llamamientos. Él es paciente con nosotros, y eso es lo que debemos hacer con nuestros jóvenes”.


Profetas y apóstoles ministran a la juventud

Los profetas y los apóstoles han sido guías para la juventud desde los tiempos bíblicos. El Apóstol Pablo escribió a Timoteo, “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe y en pureza” (1 Timoteo 4:12).

Asimismo, los profetas y apóstoles modernos hablan regularmente a la juventud de la Iglesia. Esto ocurre durante las sesiones de sacerdocio de la conferencia general, las reuniones anuales de la organización de Mujeres Jóvenes, otras transmisiones, así como en otros medios grabados que se distribuyen a las unidades locales de la Iglesia al comienzo de cada año. Algunos apóstoles se reúnen con los jóvenes en conferencias de estaca, respondiendo preguntas y pidiendo a los jóvenes que compartan sus testimonios. 

En sesiones de capacitación para líderes, los miembros de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles con frecuencia hablan acerca de los desafíos que enfrentan, así como la gran promesa de la nueva generación. A menudo oran por el bienestar de la juventud de la Iglesia y capacitan a los líderes que trabajan con los jóvenes, fortaleciéndolos en sus llamamientos.