D. Todd Christofferson

Quórum de los Doce Apóstoles

Élder Christofferson

El élder Christofferson habla con precisión y claridad, y cree en el poder de la oración.

Durante su adolescencia en Somerset, Nueva Jersey, Todd Christofferson participó durante dos veranos en el elenco del espectáculo al aire libre que se realiza en el cerro Cumorah, Nueva York. El primer año que estuvo en la producción, el joven Todd recordó las palabras de un antiguo obispo que había alentado a los jóvenes del barrio a nunca cesar de buscar al Señor hasta que hubiesen “grabado indeleblemente en sus corazones un testimonio del Evangelio”.

Todd se había tomado en serio las palabras de su líder del sacerdocio y había orado para recibir un testimonio; pero estando en Palmyra, en la cuna de la Restauración, tomó la determinación de que aquel era el momento y el lugar para recibir una confirmación definitiva.

“Una noche, después de la actuación, fui solo a la Arboleda Sagrada”, recuerda. “Era una hermosa noche de verano. Entré en la arboleda y comencé a orar. Oré con gran diligencia durante una hora, o más… pero no sucedió nada”.

Todd Christofferson

De niño, Todd tenía la disposición de ayudar siempre que veía una necesidad.

Después de un tiempo, se dio por vencido y se fue. El desaliento lo consumía. ¿Por qué nuestro Padre Celestial no había contestado su oración?

En lo que pareció ser un tiempo fugaz, pasaron las dos semanas que duró el espectáculo y Todd regresó a casa.
Aproximadamente un mes más tarde, mientras leía el Libro de Mormón en su habitación, recibió una respuesta.

“El testimonio vino sin que lo pidiera”, recuerda. “Vino sin palabras, pero recibí una poderosa confirmación espiritual —de esas que no dejan lugar a dudas— acerca del Libro de Mormón y de José Smith.

“Al rememorar aquella experiencia, me doy cuenta de que no podemos ordenarle a Dios cuándo, dónde o cómo debe hablarnos. Debemos ser receptivos para recibir lo que Él disponga en el momento que tenga a bien hacerlo; siempre según Su voluntad”.

La familia Christofferson

Todd Christofferson de pequeño, sentado con sus padres y hermano. Sus padres recuerdan que era un niño obediente y feliz.

Da prioridad a otras personas

Los padres de Todd, Paul Vickery y Jeanne Swenson Christofferson, lo recuerdan como un hijo obediente y feliz. Sus padres también recuerdan la disposición que tenía para ayudar siempre que veía una necesidad. Cuando él tenía 13 años, su madre se sometió a una intervención quirúrgica como parte de su tratamiento contra el cáncer. El padre del élder Christofferson, que estaba en el hospital con su esposa, se enteró de que Todd reunió a sus hermanos para orar por su madre.

La operación fue un éxito, pero redujo la capacidad de la hermana Christofferson para realizar algunos de los quehaceres comunes del hogar. Todd sabía cuánto le gustaba a su madre el pan casero, y lo difícil que le resultaría seguir haciéndolo, así que le pidió a su abuela que le enseñara a hornear pan, tarea que él hizo con regularidad para su familia hasta que partió para la universidad años más tarde.

El élder Christofferson como misionero

El élder Christofferson y su compañero, el élder Robert Cook, posan para una foto con un nuevo miembro de la Iglesia en la Rama Villa María en Córdoba, Argentina, en 1966.

Los años de formación

Cuando Todd tenía 15 años, su padre aceptó un nuevo empleo en New Brunswick, Nueva Jersey. En la época del traslado de la familia, Lindon, Utah (donde habían estado viviendo), tenía muy pocos habitantes, por lo que la transición hacia un lugar tan poblado como Nueva Jersey supuso un gran cambio para toda la familia. Aun así, los siguientes años, llenos de nuevos lugares, personas y oportunidades, serían algunos de los años formativos más importantes de la vida de Todd.

Después de graduarse en la escuela secundaria, el élder Christofferson asistió a la Universidad Brigham Young durante un año y luego partió, en septiembre de 1964, para prestar servicio en la Misión Argentina Norte. Su amor por las personas y las culturas de Latinoamérica ha constituido una importante dimensión de su vida.

Durante su misión, el élder Christofferson aprendió de “dos excepcionales presidentes de misión”: el presidente Ronald V. Stone y el presidente Richard G. Scott, actualmente colega suyo en el Quórum de los Doce Apóstoles.

El élder Scott recuerda al élder Christofferson como “un misionero excepcionalmente sobresaliente cuya devoción y aptitudes eran evidencia de que tendría una vida de gran importancia”.

El élder Scott recuerda un incidente en particular en el que el élder Christofferson tuvo un accidente con la bicicleta que le rasgó el traje y le dañó las manos; sin embargo, siguió adelante. Dice el élder Scott: “Se quitó el polvo, volvió a subirse en la bicicleta y se fue con su compañero a una visita”.

La boda del élder Christofferson

El élder Christofferson se casó con Kathy Jacob el 28 de mayo de 1968. La pareja se conoció en BYU.

El matrimonio y la carrera profesional

Al regresar de Argentina en diciembre de 1966, el élder Christofferson volvió a matricularse en BYU, donde conoció a Kathy Jacob. Al salir juntos, su amor creció y maduró, y el 28 de mayo de 1968 se casaron en el Templo de Salt Lake.

Tanto el élder como la hermana Christofferson se graduaron de BYU en 1969. El élder Christofferson prosiguió estudios de leyes en la Universidad de Duke. Al término de sus estudios en 1972, fue contratado como secretario judicial por el juez federal John J. Sirica, quien posteriormente presidiría los juicios y procesos del caso Watergate, muy conocido en la historia de los Estados Unidos.

El élder Christofferson había planeado trabajar como secretario judicial durante un año y luego emplearse en un bufete importante de Washington D.C. que le había hecho llegar una oferta laboral. El élder Ralph W. Hardy, actualmente Setenta de Área, ha dedicado su carrera a ese bufete y recuerda que en aquellos difíciles días del caso Watergate, el juez Sirica llamó al colega administrativo de la firma y dijo: “No puedo permitir que Todd se vaya; es demasiado valioso; además, es la única persona con la que puedo conversar”. Debido a ello, Todd ayudó al magistrado Sirica durante todos los procedimientos del caso.

Después de trabajar como secretario judicial, el élder Christofferson cumplió con sus deberes en el ejército estadounidense, a lo que siguieron ocho años en la reserva. Completó su compromiso militar con el grado de capitán de reserva.

La familia Christofferson

Aprender sobre historia mediante la representación de personajes históricos era parte de divertirse juntos para la familia Christofferson.

A lo largo de los 20 años siguientes, el élder Christofferson disfrutó de una distinguida carrera profesional. Su empleo llevó a la familia a Washington, D.C.; Nashville, Tennessee; Herndon, Virginia; y Charlotte, Carolina del Norte.

Criaron a una familia feliz

Los cinco hijos de la familia Christofferson describen la crianza que recibieron como amorosa, atenta y centrada en los principios del Evangelio.

Peter, un hijo del élder Christofferson, recuerda haber prestado servicio como compañero de su padre como maestro orientador en una época muy ajetreada de la vida de su padre. El élder Christofferson trabajaba como asesor corporativo y servía como presidente de estaca, pero aun así, tenía tiempo para enseñar a sus hijos. “Me inspiró la fidelidad de mi padre por ser un gran maestro orientador, a pesar de lo limitado de su tiempo”, recuerda Peter. “Una de las hermanas a las que visitábamos estaba confinada en su casa y papá cuidaba de ella con mucha bondad, asegurándose de que siempre tuviese la Santa Cena y de que se atendieran sus necesidades”.

Su hija Brynn también recuerda a su padre como una persona muy atenta. Tan sólo un par de días después de irse de casa para estudiar, su padre le envió un ramo de flores a su dormitorio con una sencilla nota que decía: “Que tengas un buen semestre”.

El élder y la hermana Christofferson

El élder y la hermana Christofferson salen del Centro de Conferencias de Salt Lake después de una sesión de la conferencia general de abril de 2008.

Llamado a continuar sirviendo

El 15 de agosto de 1998, el élder Christofferson fue llamado como miembro de la Presidencia de los Setenta después de prestar servicio en el Primer Quórum de los Setenta desde 1993. Sirvió en esta presidencia hasta que fue llamado al Quórum de los Doce Apóstoles en abril de 2008.

El élder Christofferson dijo que cuando el presidente Thomas S. Monson le extendió el llamamiento, al principio le “parecía imposible”.

“Los apóstoles son personas a las que he admirado, seguido y obedecido toda mi vida, y me parece imposible ser uno de ellos”, dijo.

También es presto para recalcar que todos confiamos en el Señor: la misma Fuente de sus respuestas cuando era un adolescente en busca de un testimonio más firme. “Creo firmemente en el poder de la oración”, dice. “Siempre podemos volvernos hacia la oración. Puede que en ocasiones sea lo único que tengamos, pero siempre es suficiente para nuestras necesidades”.

el Quórum de los Doce Apóstoles

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