Jeffrey R. Holland

Quórum de los Doce Apóstoles

Reunión de Capacitación Mundial de Líderes

El élder Holland habla desde el corazón a los líderes de la Iglesia durante una reunión de capacitación mundial de liderazgo.

Jeffrey Holland de niño

Jeff Holland se mostraba alegre con todas las personas, incluso cuando era niño. Su madre recuerda que siempre era obediente.

Cuando Jeffrey R. Holland sirvió como misionero en la Misión Británica, una temprana experiencia le testificó sobre la verdad y el poder del Evangelio.

Un hombre de más de ochenta años, miembro de la Iglesia que reparaba bicicletas como profesión y arreglaba gratis las bicicletas a los élderes, vino una noche a la puerta de los misioneros bajo una lluvia torrencial para ver si los élderes irían a su casa para administrar una bendición a su esposa.

Reconocimiento bajo la lluvia

“Eso me llegó realmente al corazón”, dijo el élder Holland. “Me conmovió mucho que este hombre de unos 80 años se aventurara bajo la fuerte lluvia del este de Inglaterra para buscar la ayuda espiritual de dos muchachos”. El joven élder Holland y su compañero administraron una bendición a la débil esposa, que estaba muriéndose lentamente y con tanto dolor que no había podido dormir en las últimas 48 horas.

“Era la primera vez que había hecho eso, al ser un nuevo misionero por sólo dos semanas”, dijo. “Recuerdo dejar aquel hombre mayor y su esposa arriba en su habitación mientras nosotros bajábamos las escaleras de su pequeña casa para ponernos los impermeables y prepararnos para irnos. Entonces él bajó, este dulce anciano con las manos manchadas por reparar bicicletas, se secó las lágrimas de los ojos y tuvo las fuerzas para decir, en medio de su emoción: ‘Ahora duerme’.

“Recuerdo vivamente que salí bajo la lluvia llorando, consciente de una revelación espiritual, como un sentimiento de ‘darme cuenta de lo que tenía’. Hubo muchas otras cosas considerablemente más milagrosas que ocurrieron durante mi misión”, admite el élder Holland, “pero ninguna quizás que me conmoviera tanto como esta primera manifestación que me llevó a mí, un muchacho común y corriente, criado en Utah, que había asistido a seminario en el sur de Utah, y que nunca había estado en ningún otro lugar, a examinar mis propios valores morales, y mi propio sacerdocio, y mi propia fe, y ver que realmente funcionaban”.

El élder Holland en Israel

Durante una visita a la Tierra Santa, la familia Holland disfruta de la compañía, entre otros, de Howard W. Hunter (1907–1995), que más tarde llegó a ser el decimocuarto Presidente de la Iglesia, y James E. Faust (1920–2007), que más tarde sirvió como Segundo Consejero de la Primera Presidencia.

Siempre acercándose, jamás alejándose

Jeff Holland nació el 3 de diciembre de 1940, hijo de Frank D. Holland y Alice Bentley. Desde pequeño era un líder nato. “Jeff estaba en una posición en que podía alejar a sus amistades de la Iglesia, o acercarlas hacia ella, y siempre eligió lo último”, dijo Karl Brooks, ex alcalde de St. George, Utah. Jeff Holland demostró a otras personas que puedes divertirte al mismo tiempo que vives el Evangelio.

“Nunca me dio ningún problema”, dijo su madre. “Siempre iba a la Iglesia y siempre desempeñaba sus deberes en el sacerdocio”. En una ocasión, en sus años de adolescencia, ella le permitió ir a una fiesta con la condición de que regresara a casa a las diez de la noche. Cuando más tarde él vio el reloj y se dio cuenta de que sólo le quedaban quince minutos para llegar a casa, corrió desde un extremo de Saint George hasta el otro.

Al crecer, el mayor gozo en la vida de Jeff Holland eran los deportes. “Jugué en toda clase de equipo que jamás se haya formado”, dijo. Uno de los beneficios de participar en el programa de deportes era que le permitía mantenerse cerca de la jovencita que más tarde llegaría a ser su esposa. Patricia Terry, que era animadora en encuentros deportivos, se había mudado a St. George al comenzar la escuela secundaria. Ella y Jeff salieron juntos durante dos años antes de la misión de él.

Cantando en la conferencia general

El élder Holland y su hijo Matt cantan juntos durante una reunión en el Tabernáculo de Salt Lake.

La familia Holland

El élder y la hermana Holland disfrutan pasando tiempo con sus tres hijos.

Un cambio espiritual

Si bien era activo en la Iglesia, disfrutaba ir a seminario y vivía el Evangelio, el élder Holland reconoce que la fe de Pat influyó su determinación de servir en una misión en una época en que no estaba claramente definido que todo joven digno debía ir. Al mirar atrás, considera su servicio como “el mayor cambio espiritual de mi vida, el comienzo de mis comienzos” en cuanto al crecimiento en madurez dentro del Evangelio.

Con la llegada de un nuevo presidente de misión, Marion D. Hanks, se presentó la inspiración que cambió su futuro. “El presidente Hanks me enseñó a amar las Escrituras, sobre todo el Libro de Mormón”, dijo el élder Holland. “Él tuvo una importante influencia en mi vida”.

Antes de su misión, tenía planes de ser médico. Pero, explica: “Llegué a casa después de terminar mi misión persuadido que Dios quería que fuese maestro”.

El élder Holland es conocido por su habilidad como maestro. Antes de ser llamado como Apóstol fue maestro y administrador del Sistema Educativo de la Iglesia, y también sirvió como presidente de la Universidad Brigham Young.

Aprendiendo a enseñar

Después de su regreso, el élder Holland se casó con Pat en el Templo de St. George, el 7 de junio de 1963. Más tarde, al aproximarse su graduación de la Universidad Brigham Young en 1965, se le ofreció una oportunidad de enseñar religión en un trabajo de media jornada en la Universidad Brigham Young el año siguiente, mientras estudiaba para obtener su maestría en instrucción religiosa.

Al terminar sus estudios de posgrado, trabajó como maestro de instituto en el Sistema Educativo de la Iglesia. Después de pasar un año enseñando instituto en Hayward, California, fue nombrado director de instituto en Seattle, Washington. Pero, anticipando que una larga carrera en el campo de la educación requeriría más estudios, incluido un doctorado, en 1970 la familia Holland se trasladó a New Haven, Connecticut, donde asistió a la Universidad Yale. Mientras estaba allí fue llamado para servir en la presidencia de estaca.

“Lo que en realidad obtuve fue una educación en cuanto al gobierno de la Iglesia”, dijo, al hablar de su llamamiento. La experiencia lo preparó para el servicio en otras dos presidencias de estaca y como representante regional antes de ser llamado a servir como Autoridad General.

El élder y la hermana Holland y el élder y la hermana Ballard saludan a los espectadores durante un paseo en carruaje en 1997.

El camino correcto

El élder y la hermana Holland tienen tres hijos. Su hijo Matt recuerda que la instrucción espiritual era parte de la vida familiar de cada día. En una excursión cuando Matt tenía 12 años, tuvo su primera experiencia con la revelación personal.

Cuando regresaban de un viaje de exploración por caminos alejados de la carretera principal, él y su padre llegaron a una inesperada bifurcación y no podían recordar cuál era el camino que debían tomar. Era ya tarde y pronto oscurecería. Aprovechando ese momento para la enseñanza, Jeffrey Holland le pidió a su hijo que orara para recibir dirección. Poco después le preguntó a su hijo qué sentía y Matt respondió que sentía la fuerte inclinación de ir a la izquierda. Le contestó que él había sentido lo mismo y su padre dio la vuelta hacia la izquierda. Diez minutos más tarde, llegaron a un camino sin salida y volvieron para tomar la otra ruta.

Matt reflexionó un momento y luego le preguntó a su padre por qué habían recibido esa clase de respuesta a su oración. Éste le contestó que como el sol se estaba poniendo, era indudablemente la manera más rápida que el Señor tenía de darles información; en este caso, les hacía saber cuál era el camino equivocado. Pero a pesar de que el otro camino podría no ser conocido y difícil de transitar en algunas partes, ellos podrían seguir adelante con confianza, sabiendo que era el camino acertado.

A través de los años los hijos de la familia Holland han sentido que su padre estaba disponible cuando lo necesitaban y esa relación se volvió aún más entrañable cuando el élder Holland fue llamado al Primer Quórum de los Setenta el 1 de abril de 1989.

El élder Holland y su esposa, Patricia Terry Holland, impresionan a quienes los conocen por sus sonrisas inmediatas y por su sinceridad genuina. Se conocieron mientras estaban en la escuela secundaria y se casaron después que él regresó de su misión.

Un testigo de por vida

Entonces, el 23 de junio de 1994, el futuro del élder Jeffrey R. Holland se alteró una vez más al ser llamado a servir en el Quórum de los Doce Apóstoles.

El hermano del élder Holland, Dennis, recuerda que no estaba sorprendido con el llamamiento. “Todo lo que Jeff siempre ha deseado en su vida era enseñar el Evangelio a los estudiantes de una clase”, dijo. “Siempre pensé que el Señor tenía para él esa misma meta, pero que el tamaño del salón de clases y el número de alumnos serían en una escala mucho más grande que la que había imaginado”.

El élder Holland dice que el servir en el oficio al que ha sido ordenado ha sido para él, al igual que lo ha sido para los demás que han aceptado el mismo llamamiento, un proceso purificador que durará toda la vida. “Doy todo lo que tengo y todo lo que sé para testificar y reafirmar la divinidad de la vida del Salvador y de la restauración de Su evangelio”, dijo. “Mi mayor gozo y mi solemne obligación es testificar de Jesucristo, dondequiera que vaya y con quienquiera que esté, por el resto de mi vida”.

el Quórum de los Doce Apóstoles

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