M. Russell Ballard

Quórum de los Doce Apóstoles

Élder Ballard

El élder M. Russell Balllard y su esposa Barbara dicen que el llamamiento que recibió de servir como Apóstol fue una “experiencia solemne”.

El llamamiento del élder M. Russell Ballard para servir en el Quórum de los Doce Apóstoles llegó inesperadamente.

Su esposa, Barbara, explica: “Estábamos a punto de salir de casa para ir a la conferencia. El teléfono sonó y era el presidente Hinckley, quien le pidió a mi esposo que fuera a su oficina. Pensó que tal vez se le pediría que hablara en la conferencia, dado que uno de los discursantes estaba enfermo.

“Nos sentíamos relajados de camino a la oficina del presidente Hinckley y hablamos sobre lo que Russell podría hablar si se le pidiera que discursara. Cuando llegamos a la oficina, el presidente Hinckley llamó a mi esposo para que sea Apóstol. Casi pensé: ‘¿Podría repetir lo que ha dicho? No sé si lo escuché correctamente’. Russ me miró con lágrimas en los ojos. Fue una experiencia solemne”.

Creciendo como líder

M. Russell Ballard nació en Salt Lake City el 8 de octubre de 1928, hijo de Melvin Russell y Geraldine Smith Ballard. Demostró devoción por el trabajo arduo desde su infancia. Era un líder entre sus compañeros en la escuela secundaria “East” y en la Universidad de Utah. Mientras estaba en la universidad, sus compañeros de la fraternidad lo llamaban “el obispo”. Sabían que, cualquiera que fuera la situación, él se mantendría fiel a sus normas y defendería su fe.

Russell Ballard de jovencito

M. Russell Ballard de niño. El élder M. Russell Ballard proviene de una familia con una larga dedicación al servicio de la Iglesia restaurada.

En 1949, cuando era misionero a los 21 años, fue llamado como primer consejero de la presidencia de la Misión Británica. Después, al regresar a casa en 1950, conoció a Barbara Bowen, quien se convertiría en su esposa.

“La conocí en el ‘Baile de bienvenida’ de la Universidad de Utah. Uno de mis amigos pensó que debería conocerla, por lo tanto él empezó a bailar con ella, llegaron bailando hasta donde yo estaba, me la presentó y bailé con ella unos treinta segundos antes de que alguien más pidiera bailar con ella. Ese fue el comienzo de un cortejo que duró once meses.

“Supe desde el principio que quería casarme con ella, pero ella no sentía lo mismo por mí. Me resultó un poco difícil convencerla. Ahora bromeo con ella al decirle que conseguir que aceptara casarse conmigo fue el trabajo de ventas de mayor envergadura que jamás haya hecho”, dice el élder Ballard. Se casaron en el Templo de Salt Lake el 28 de agosto de 1951.

Poco tiempo después de casarse, él fue llamado a servir en un obispado y desde ese entonces ha servido en posiciones de liderazgo en la Iglesia. En 1974 fue llamado para presidir la Misión Canadá Toronto. Todavía se encontraba sirviendo en ese llamamiento cuando en 1976 fue llamado para servir en el Primer Quórum de los Setenta. En febrero de 1980 fue llamado a la Presidencia del Primer Quórum de los Setenta.

Barbara y Russell Ballard el día de su boda

M. Russell Ballard y Barbara Bowen Ballard sonríen en una foto de su casamiento en 1951. “Ahora bromeo con ella al decirle que conseguir que aceptara casarse conmigo fue el trabajo de ventas de mayor envergadura que jamás haya hecho”, dice el élder Ballard.

Éxito y después un sentimiento solidario

En su vida profesional, el élder Ballard participó en varias empresas, que incluían negocios de automóviles, bienes raíces e inversiones. Era el mejor vendedor en el concesionario de autos de su padre cuando dejó ese trabajo a principios de la década de 1950 a fin de perseguir otros intereses comerciales. En 1956 regresó y se hizo cargo de Ballard Motor Company (una empresa de autos) que tenía su padre.

A finales de la década de 1950, consiguió los derechos para ser el representante de autos Edsel en Salt Lake City. Su concesionario de autos se convirtió en el de mayor éxito en todo el país. Pero al final, Edsel fracasó y la empresa de autos, y los concesionarios de todo el país, perdieron cientos de millones de dólares.

“Fue una experiencia devastadora”, dijo. “En la primera parte de mi carrera profesional parecía que todo iba bien. Creo que yo era un poco intolerante con aquellas personas que tenían dificultades en los negocios. Pero después, fui yo quién tenía problemas y eso me ayudó a comprender ‘cómo se sentían’ las personas que estaban atravesando dificultades similares.

“Para mí, sólo se fracasa cuando dejas de intentarlo”, dijo. “Si continúas trabajando en lo que estás haciendo e intentas hacer lo que es correcto y honrado, al final todo sale bien”.

La noche de hogar de la familia Ballard

Las actividades familiares, incluso la noche de hogar, son una prioridad en el hogar de la familia Ballard de 1980.

El élder Ballard habla en el Tabernáculo de Salt Lake

El élder Ballard habla desde el púlpito del Tabernáculo de Salt Lake en la conferencia general de 1978.

Devoción hacia la familia

Con las responsabilidades que el élder Ballard tenía tanto en la Iglesia como en su negocio, hubiera sido fácil que su esposa y sus siete hijos se convirtieran en menos que una prioridad. Sin embargo, no ocurrió así.

“Siente una gran devoción por su familia y siempre ha tenido el primer lugar”, dijo la hermana Ballard. “Fue obispo durante muchos años y sirvió en muchos llamamientos de la Iglesia, pero esas responsabilidades nunca han ido en detrimento de su familia”.

Para el élder Ballard, las relaciones familiares son tanto una realidad del otro lado del velo como lo son de este lado. A medida que hablaba en cuanto a aceptar su llamamiento, el élder Ballard dijo que sintió una gran cercanía a sus antepasados. Es el nieto del élder Hyrum Mack Smith, quien sirvió en el Consejo de los Doce desde 1901 hasta 1918, y del élder Melvin J. Ballard, quien sirvió desde 1919 hasta 1939. Los retratos de ambos están colgados en la pared de su oficina. Las esculturas de su tío bisabuelo, el profeta José Smith, de su tatarabuelo, Hyrum Smith, y de su bisabuelo, el presidente Joseph F. Smith, ocupan un lugar prominente en su oficina.

“El espíritu de Elías tiene un profundo efecto en la vida de todos los hijos de nuestro Padre Celestial que tienen el deseo de meditar sobre la vida de sus antepasados”, dijo. “Con frecuencia estoy en mi oficina debatiéndome entre las asignaciones que tengo, pensando en qué manera podría hacer mejor las cosas y me da mucha fuerza mirar sus rostros y darme cuenta de que no se encuentran tan lejos”.

Russell Ballard en el obispado

Como un joven obispo, M. Russell Ballard sirve junto con sus consejeros, el secretario ejecutivo y los secretarios.

Retrato del élder y la hermana Ballard

El élder Ballard atesora su matrimonio con su esposa Barbara. “Supe desde el principio que quería casarme con ella”, dice.

Al servicio del Señor

Durante la conferencia general de octubre de 1980, el élder Ballard invitó a los miembros de la Iglesia que tenían un miembro menos activo o un amigo que no fuera miembro a ayudar a esa persona a venir a la luz del Evangelio. Dijo: “Quiero ayudarles a cumplir con lo que acaban de comprometerse. Les invito a que me escriban cuando llegue el momento en que necesiten más ayuda. Envíenme el nombre de la persona a la que están tratando de rescatar y yo le escribiré una carta animándola”.

Ánimo era exactamente lo que daba. El élder Ballard escribió más de 600 cartas personales a las personas que necesitaban ayuda para obtener un testimonio. Las respuestas que recibió mostraban cómo había llegado al corazón de las personas con su interés por ellas. Por ejemplo, una de las personas que recibió una carta del élder Ballard escribió: “Siento que su carta fue el auténtico comienzo de este fantástico cambio en mi vida y se lo agradezco desde lo más profundo de mi corazón”.

“No sé cómo puede cuidar de tantas personas”, dijo la hermana Ballard. “A veces me pregunto, ¿cuándo le llegará el turno a él? Tiene esta gran reserva de afecto, simplemente da, da y da”.

El élder Ballard fue sostenido en el Quórum de los Doce Apóstoles el 6 de octubre de 1985.

La devoción al Evangelio del élder Ballard está basada en la roca de su testimonio: “Tengo una fuerte convicción de que aquellos que están verdaderamente anclados en su fe en la Restauración y en la misión del profeta José, y en las revelaciones que se han recibido mediante él para la Iglesia, que confirman y declaran que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y que el Evangelio está sobre la tierra, podrán soportar cualquier cosa que les suceda en la vida”.

el Quórum de los Doce Apóstoles

El Quórum de los Doce Apóstoles (abajo).

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