Neil L. Andersen

Quórum de los Doce Apóstoles

Élder Neil L. Andersen

Quienes conocen al élder Andersen saben de su amabilidad.

El miércoles por la tarde 01 de abril de 2009, se le pidió inesperadamente al élder Neil L. Andersen que fuera a la oficina del presidente Thomas S. Monson. El élder Andersen fue llamado para llenar la vacante en el Quórum de los Doce Apóstoles. 

Hablando de esta sagrada experiencia él dijo: “No hay persona que tenga más amor que el presidente Thomas S. Monson. Su calidez es como los rayos del sol al mediodía. Pero incluso así, al extenderme él este llamamiento sagrado, podrán imaginar ustedes la seriedad sobrecogedora que sentí cuando los ojos del profeta de Dios penetraron hasta lo más íntimo de mi alma. Felizmente también podrán imaginarse el amor que sentí de parte del Señor y de Sus Profetas cuando el presidente Monson me rodeó con esos brazos largos y amorosos”.

El domingo 5 de abril, el élder Andersen se dirigió a la Iglesia: “Mis queridos hermanos y hermanas de todo el mundo, me tiemblan las rodillas y mis emociones están a punto de desbordarse. Les expreso mi amor a ustedes, y les agradezco profundamente su voto de sostenimiento”.

Neil Andersen cuando era pequeño

El élder Andersen se crió en Pocatello, Idaho.

El trabajo arduo es parte de la vida

Cuando Neil tenía cinco años, sus padres, Lyle y Kathryn Andersen, mudaron a su familia a una granja lechera en Pocatello, Idaho.  La vida en la granja de sus padres le inculcó el principio del trabajo arduo. “Ordeñé muchas vacas y moví muchos tubos de riego”, dijo. “Me acuerdo que la mañana de Navidad, antes de abrir los regalos, teníamos que ordeñar las vacas. Al recordar aquellos días, me doy cuenta del gran valor que tenía aprender que parte de la vida es justamente arduo trabajo”.

En su primer año en la Universidad Brigham Young, Neil continuó trabajando arduamente. Consiguió un trabajo. Su día comenzaba a las 4:00 h limpiando los baños de la biblioteca antes de asistir a clases. Durante este tiempo, Neil meditaba en los desafíos de servir en una misión. “Me sentí muy inepto y sin preparación. Recuerdo que al orar decía: ‘Padre Celestial, ¿cómo puedo servir en una misión si tengo tan poco conocimiento?”. Al orar, tuve este sentimiento: ‘No lo sabes todo, ¡pero sabes lo suficiente!’”, él aceptó el llamamiento de la misión y sirvió fielmente en la Misión Francia.

El élder Andersen como misionero

Como misionero en Francia (1970–1972), el élder Andersen trabajó hasta que se hicieron agujeros en la suela de sus zapatos.

Al regresar a BYU, Neil participó en el gobierno estudiantil. Durante la campaña para líder del cuerpo estudiantil, conoció a Kathy Williams. Al hablar de ese día Kathy comentó: “Pensé que era el hombre más excepcional que jamás había conocido, y aun lo es y lo será siempre”. 

Su primera cita fue el día del cumpleaños de Kathy. Se casaron en el Templo de Salt Lake en marzo de 1975. “Después que me casé con ella”, agrega el élder Andersen, “las normas de mi vida se elevaron notablemente, en ser por completo constante en la oración y en el estudio de las Escrituras, y en guardar con precisión los mandamientos. Ella posee una fe pura y disciplinada”.

La pareja se mudó a Boston, donde Neil estudió en la Universidad Harvard. Su primer hijo, Camey, nació el siguiente enero durante su primer año de estudios de postgrado y estaban esperando su segundo hijo mientras terminaba una maestría en administración de empresas en 1977. 

Después del posgrado, los Andersen se mudaron a Tampa, Florida, donde Kathy había crecido. Brandt, Kristen y Derek ampliaron la familia a seis. Imaginaron Florida para ser su residencia permanente, pero el señor tenía otros planes.

El día de la boda de Neil y Kathy Andersen

Neil L. Andersen conoció a su esposa, Kathy, en la Universidad Brigham Young, en Provo, Utah. Se casaron en el Templo de Salt Lake en marzo de 1975.

No vivan sus vidas sin milagros

En 1989, mientras prestaba servicio en la presidencia de una estaca, Neil L. Andersen fue llamado como presidente de la Misión Francia Burdeos.  Era propietario de una agencia de publicidad creciente en Tampa. “No es un negocio fácil de poner en manos de otras personas. “Aceptamos el llamamiento sin saber cómo iba a funcionar la transición comercial”, dijo.

Hablando de esta época de incertidumbre, Kathy dijo: “Neil es un hombre de gran fe. Es una de las cosas que me más me encanta acerca de él. Él cree que si confiamos en Dios y hacemos nuestra parte, ocurrirán milagros”. A las pocas semanas, llegó una oferta inesperada para comprar el negocio. “Era claramente la mano del Señor obrando de manera milagrosa”, asegura el élder Andersen. Neil y Kathy; Camey, de 13 años; Brandt, de 11 años; Kristen, de 9 años; y Derek, de 7 años, se mudaron a Burdeos, Francia, durante los siguientes tres años. 

Fue una época extraordinaria. El presidente Andersen aconsejó a los misioneros: “No vivan sus vidas sin milagros”. Amorosamente animó a los miembros a fortalecer la Iglesia para que el distrito de Burdeos pueda convertirse en una estaca. “Podemos hacerlo ahora, o podemos esperar y dejar que sus hijos o sus nietos lo hagan”, dijo. Con la gran fe y el esfuerzo de los miembros y misioneros, la Estaca Burdeos se creó el 24 de mayo de 1992. Cinco semanas más tarde los Andersen completaron su misión en Burdeos y volvieron a Florida. Neil fue llamado como presidente de la Estaca Tampa, Florida sólo unas semanas más tarde.

El élder Andersen y su familia

El élder Andersen con su esposa Kathy y su familia. Fotografía cortesía de Scott Breen.

El élder Andersen en bicicleta mientras era presidente de misión

El élder Andersen prestó servicio como presidente de la Misión Francia Burdeos de 1989 a 1992.

En abril de 1993, el élder Andersen fue llamado al Primer Quórum de los Setenta, mudando a la familia a Salt Lake City. La familia Andersen se mudó ocho veces debido a asignaciones de la Iglesia, pasaron muchos años fuera de los Estados Unidos. 

Cuando el élder Andersen fue llamado al Quórum de los Doce Apóstoles, reflexionó sobre los sacrificios que habían hecho sus hijos y dijo: “Hace veinte años, cuando nuestros cuatro hijos eran pequeños, fuimos llamados a prestar servicio misional en Francia. Con ese y otros llamamientos posteriores, ellos tuvieron que mudarse de una ciudad a otra, de un continente a otro, en unos años en que era importante tener más estabilidad. El Señor los ha recompensado ricamente con compañeros selectos y con sus propios hijos maravillosos. Quiero agradecerles a ellos su bondad y los sacrificios que hicieron por mí”. 

El élder Andersen da crédito a su esposa, Kathy, por ser la fortaleza para los hijos a través de estas muchas experiencias. “Su influencia en mí y en nuestros hijos es extraordinaria”, dijo, “Kathy es perfecta e incondicional en su lealtad al Señor, a mí y a la familia”.

Confiar en el Señor

Mientras prestaba servicio como Director Ejecutivo del Departamento de Audiovisuales de la Iglesia, el élder Andersen tenía reuniones casi todas las semanas con el presidente James E. Faust (1920–2007), quien por ese entonces era el Segundo Consejero de la Primera Presidencia.  “Una vez fui a hablar con el presidente Faust sobre un serio problema que no sabía cómo resolver”, recuerda el élder Andersen. “Y él me preguntó: ‘Neil, ¿has orado al respecto? ¿Has orado toda la noche, como lo hizo Enós?’. Luego, reclinándose en el sillón, agregó: ‘Yo he orado toda la noche muchas veces para recibir respuesta a problemas difíciles. Así es como tú también obtendrás la respuesta que buscas’. Y tenía razón”.

Fue durante este periodo de tiempo, bajo la dirección de la Primera Presidencia y los Doce Apóstoles, que el élder Andersen supervisó la filmación de la película The Testaments of One Fold and One Shepherd [Los testamentos de un rebaño y un Pastor], el inicio de Mormon.org y la instalación de los sistemas de audiovisuales en el Centro de Conferencias.

El élder Andersen con Pelé

El élder Andersen hace entrega al jugador de fútbol brasileño ya retirado, Pelé, de una escultura que representa la unidad familiar.

En 2001, el élder Andersen fue asignado a la Presidencia del Área Brasil Sur. Él y Kathy se mudaron a São Paulo, Brasil. Aunque nunca había hablado en portugués, a la edad de 50 años el élder Andersen comenzó un intenso estudio del idioma portugués. Cuando era un joven misionero había aprendido francés. Mientras vivía en Europa como Autoridad General tuvo la determinación de estudiar español. Él continua estudiando español y portugués. 

Kathy comentó: “He estado presente cuando Neil ha enseñado el Evangelio en español, portugués o francés sin un texto, más allá de su propia capacidad. He visto su fe y gran esfuerzo recompensados al ser bendecido por el Señor para ser capaz de enseñar y testificar del Salvador a los hombres, mujeres y niños en su propio idioma en todo el mundo”. 

El élder Andersen estaba sirviendo como el presidente mayor de la Presidencia de los Setenta en el momento de ser llamado al Quórum de los Doce Apóstoles. Ese domingo, él dijo: “En muchísimos aspectos me siento inadecuado y humilde. Me resulta reconfortante saber que en el requisito para el santo apostolado en el que no hay flexibilidad alguna, el Señor me ha bendecido muchísimo. Por el poder del Espíritu Santo sé con claridad perfecta e indudable que Jesús es el Cristo, el Amado Hijo de Dios”.

el Quórum de los Doce Apóstoles

El Quórum de los Doce Apóstoles (abajo).

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