Russell M. Nelson

Quórum de los Doce Apóstoles

Élder Russell M. Nelson

El élder Russell M. Nelson es ampliamente conocido por enseñar que el poder para curar es un don de Dios.

El Dr. Russell M. Nelson estaba en Manzanillo, México, en febrero de 1978, asistiendo a reuniones médicas con un grupo de doctores con quienes se había graduado hacía 30 años. De repente, uno de los doctores enfermó de gravedad al sufrir intensas hemorragias internas en el estómago. Bajo circunstancias normales, cualquiera de los médicos presentes podría haberlo tratado. Pero en aquel remoto pueblo pescador sin hospitales cercanos, ni aviones que pudieran volar de noche y sin equipo médico, se dieron cuenta que no podían ayudarlo, al ver a su colega sufrir.

“Era imposible convertir en acción todo el conocimiento y preocupación combinados para prestar ayuda a nuestro amigo, al tiempo que veíamos que su vida se escapaba delante de nuestros ojos. Nos era imposible detener la hemorragia”, dijo el élder Nelson.

El hombre pidió una bendición. Varios de los doctores que poseían el Sacerdocio de Melquisedec respondieron de inmediato y el Dr. Nelson actuó como portavoz. “El Espíritu dictó que la hemorragia cesaría y que el hombre continuaría viviendo, y que regresaría a su hogar y a su profesión”. El hombre se recuperó y regresó a su hogar.

“Es muy poco lo que el hombre puede hacer por sí mismo para sanar a los cuerpos enfermos o quebrantados”, dijo el élder Nelson. “Si ha recibido instrucción, es más lo que puede hacer; si tiene una capacitación médica avanzada, puede hacer un poco más. El verdadero poder para sanar es un don de Dios. Él ha dispuesto que una porción de ese poder se utilice mediante la autoridad de su sacerdocio para beneficio y bendición de la humanidad, cuando todo lo que el hombre pueda hacer por sí mismo quizás no sea suficiente”.

Russell M. Nelson

De niño, Russel Nelson viste una traje de marinero y demuestra interés por una amplia variedad de actividades.

Russel y Dantzel Nelson

Russell M. Nelson y Dantzel White Nelson sonríen. Se conocieron en 1942, se casaron tres años más tarde y tuvieron 10 hijos. Ella falleció en 2005.

La preparación para el futuro

De pequeño, Russell Nelson tenía interés por muchas cosas, pero en la universidad decidió estudiar medicina. Para cuando se graduó de su licenciatura en junio de 1945, ya había iniciado su primer año en la facultad de medicina y terminó la carrera de cuatro años en tres. En agosto de 1947, a los 22 años, se había graduado con matrícula de honor y ya era médico en el amplio sentido de la palabra.

Mientras tanto, conoció a Dantzel White, con quien se casó. Habían persuadido a Russell para que participara en una obra teatral en la universidad y ella era la soprano principal de la obra. Cuando la conoció y la escuchó cantar, se quedó embelesado. Esa fue la única motivación que necesitó para participar en la obra y tres años más tarde, el 31 de agosto de 1945, se casaron en el Templo de Salt Lake. Tuvieron 10 hijos. La hermana Nelson murió en febrero de 2005. En abril de 2006, el élder Nelson se casó con Wendy L. Watson. En la actualidad, ella lo acompaña con frecuencia en sus asignaciones de la Iglesia.

Después de su pasantía (residencia) en la Universidad de Minnesota, el Dr. Nelson trabajó con un equipo que pasó a la historia de la medicina: después de tres años llenos de desafíos, desarrollaron la primera máquina que realizaba las funciones del corazón y los pulmones del paciente durante una cardiocirugía.

Antes de regresar a Salt Lake City, se alistó para servir durante dos años en el servicio médico del Ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Corea; sirvió en Corea, Japón y en el Centro Médico del Ejército Walter Reed en Washington D.C. Más tarde, trabajó un año en el Hospital General de Massachusetts en Boston y después regresó a la Universidad de Minnesota por un año y obtuvo su doctorado en 1954.

A lo largo de los años, literalmente tocó el corazón de miles de pacientes, incluyendo el de prominentes líderes eclesiásticos y civiles. En 1972 operó del corazón al élder Spencer W. Kimball. Después de la operación recibió un testimonio personal de que su paciente un día llegaría a ser Presidente de la Iglesia.

La familia Nelson

Padre de 10 hijos, el élder Nelson mantiene con ellos relaciones duraderas que empezaron cuando eran pequeños.

Toma tiempo para estar con la familia

No importa cuán ocupado haya estado el élder Nelson en actividades importantes, su principal preocupación siempre ha sido su familia. Sus hijos dicen que él siempre consideró una prioridad el estar en casa y a lo largo de los años su devoción les ha confirmado reiteradamente el amor que les profesa como padre.

Aun cuando su horario era complicado, se tomaba el tiempo necesario para establecer una relación duradera con cada uno de ellos. Dado que tenía que viajar con mucha frecuencia, a menudo llevaba a un miembro de la familia con él, ya sea la hermana Nelson o uno de sus hijos. En lugar de considerar esto una extravagancia, lo veía como una sabia inversión.

El élder Nelson en un reunión

El élder Nelson sirve con entusiasmo en cualquier responsabilidad a la que se le llame, tanto en el ámbito profesional como en la Iglesia.

El élder y la hermana Nelson salen de una conferencia

El élder Nelson y su esposa bajan del púlpito después de una sesión de la conferencia general de abril de 2011. Contrajeron matrimonio en 2006.

Sirviendo con entusiasmo

A través de sus años de servicio a la Iglesia, el élder Nelson ha ofrecido constantemente lo mejor de sí mismo.

Cuando otros dos colegas, un matrimonio, mostraron interés por la Iglesia, les explicó algunos de los principios y les prestó un ejemplar del Libro de Mormón. Una semana más tarde se lo devolvieron y le expresaron cortésmente su agradecimiento.

“¿Qué quieren decir con ‘Muchas gracias’?”, les preguntó a sus dos amigos. “Esa respuesta es totalmente inadecuada para alguien que haya leído este libro. Ustedes no lo leyeron. Por favor, llévenselo y léanlo, y devuélvanmelo con una respuesta más apropiada”.

Admitieron que solamente lo habían hojeado y aceptaron su desafío. Tres semanas después regresaron con lágrimas en los ojos. “Sabemos que este libro es verdadero”, dijeron. “¿Cómo podemos aprender más?”.

Sonriendo, el joven doctor dijo: “Ahora sé que lo han leído; ahora podemos seguir adelante”. Después de algún tiempo los bautizó.

Russell M. Nelson también sirvió al Señor como presidente de estaca después de servir en obispados y sumos consejos. En 1971 fue llamado como presidente general de la Escuela Dominical. Después, en 1979 fue llamado como representante regional. Cada vez que recibía un llamamiento iba avanzando, confiado en que el Señor lo bendeciría en sus asignaciones.

“Cuando el élder Kimball me llamó y me apartó como presidente de estaca en 1964, en medicina recién nos encontrábamos ante el desafío de sustituir la válvula aórtica”, dijo el élder Nelson. “Los índices de mortalidad eran elevados y el tiempo dedicado a cada paciente era extremadamente alto, se requería atención casi exclusiva por muchas, muchas horas, a veces incluso días. Cuando el élder Kimball me llamó para ser presidente de estaca, me dijo bromeando: ‘Cada persona que hemos entrevistado dice que usted podría ser la persona adecuada, pero que no tiene tiempo. ¿Tiene tiempo?’.

Dr. Nelson

El Dr. Nelson examina un modelo de corazón humano. Como cirujano, su colaboración fue crucial en crear el primer sistema de circulación extracorpóreo (máquina de corazón-pulmón) y ha llevado a cabo muchas operaciones a corazón abierto.

“Yo le contesté: ‘Eso no lo sé, pero, ¡tengo fe!’. Y entonces le expliqué mis desafíos, que el ingresar en el campo de la sustitución de la válvula aórtica constituía un gran compromiso de tiempo y que nuestros índices de mortalidad eran elevados. Los dos problemas eran una gran preocupación para mí.

“En la bendición que pronunció ese día sobre mi cabeza, me bendijo específicamente para que nuestros índices de mortalidad en las operaciones de válvula aórtica en particular disminuyeran y que este procedimiento quirúrgico ya no fuera la causa de dedicar tanto de mi tiempo y energía como lo había sido en el pasado. Al año siguiente, las exigencias de tiempo de la operación disminuyeron y he tenido el tiempo necesario para servir en ése y otros llamamientos. De hecho, nuestros índices de mortalidad descendieron hasta el punto donde están hoy, dentro de unos límites muy bajos, aceptables y tolerables. Es interesante que esa misma operación es la que practiqué al presidente Kimball ocho años más tarde”.

Este servicio dedicado y entusiasta preparó al élder Russell M. Nelson para ser llamado al Quórum de los Doce Apóstoles el 7 de abril de 1984.

“Tengo una fe profunda y constante en Dios y en su Hijo Jesucristo”, dijo el élder Nelson. “La obra en la que estoy inmerso es la causa más importante del mundo. Lo abarca todo, es gratificante y presenta desafíos. Y debo hacer lo mejor que pueda, porque soy responsable de esta mayordomía”.

El Quórum de los Doce Apóstoles (abajo).

el Quórum de los Doce Apóstoles

 

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