Los menús de LDS.org han cambiado. Más información.
Saltar navegador principal

Fui forastero

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí”. Mateo 25:35-36

Dos mujeres se abrazan

La invitación del Salvador a marcar la diferencia

En un mundo de constante cambio y conmoción, con frecuencia podemos sentirnos como forasteras. A nuestro alrededor escuchamos sobre angustia, tragedias y dificultades. Vivimos en una época de incertidumbre y malestar. Muchas personas a nuestro alrededor viven con temor a un futuro desconocido. ¿Cuál puede ser nuestra función como mujeres en los últimos días para preparar la tierra para la venida de Cristo? ¿Qué podemos hacer para tender una mano, amar, nutrir y ministrar como Él nos ha invitado a hacerlo?

Cada una de nosotras tiene la invitación como mujeres y jovencitas de abrir nuestros ojos y nuestro corazón para ver a las personas entre nosotras que quizás se sientan solas, con miedo e inseguridad para que ya no seamos forasteras (véanse Mateo 25:35–36; Efesios 2:19). Se nos invita a compartir nuestro amor, nuestra confianza en el Señor Jesucristo y nuestras manos para fortalecer a los demás y amarlos como el Salvador desearía que lo hagamos. Esto no es un programa; es lo que somos.

Con nuestra naturaleza divina como mujeres, podemos ser una luz en un mundo oscuro. Podemos dar esperanza, amor y cuidar de quienes están a nuestro alrededor. No se nos pide que “[corramos] más aprisa [de la fuerza que tenemos]” (Mosíah 4:27). Aunque podemos trabajar juntas, no se nos pide organizar grandes labores; en lugar de ello, se nos ha pedido a cada una buscar revelación personal acerca de quién el Señor quisiera que fortaleciéramos y amáramos como personas y como familias. El Salvador nos invita a participar en un ministerio personal de amor y a recordar Sus palabras: “… en cuanto lo hicisteis a uno de estos… a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).

El Padre nos dio la tarea sagrada
de amar, socorrer con fiel abnegación,
de hacer lo virtuoso, lo digno, lo bueno,
servir, alentar y tener compasión.
(“Sirvamos unidas”, Himnos, nro. 205).

“Uno de los principios fundamentales del evangelio restaurado de Jesucristo es: ‘quisiera que de vuestros bienes dieseis al pobre, cada cual según lo que tuviere,… y ministrar para su alivio, tanto espiritual como temporalmente, según sus necesidades’ (Mosíah 4:26)…

“‘Fui forastero’ da a las hermanas una manera de servir individualmente, en familia y en las organizaciones; y para ofrecer amistad, orientación y otros actos de servicio cristiano a los refugiados que se encuentren entre nosotros…

“Las hermanas pueden participar en esta labor según el tiempo y las circunstancias lo permitan, asegurándose de que no se espera que nadie corra ‘más aprisa de lo que sus fuerzas le permiten’ y que ‘se hagan todas estas cosas con prudencia y orden’ (Mosíah 4:27)”.

Lee la carta completa de la Primera Presidencia.

Recursos adicionales

Thomas S. Monson, “El amor: La esencia del Evangelio”, Liahona, mayo de 2014, págs. 91-94.

Henry B. Eyring, “El Cuidador”, Liahona, noviembre de 2012, págs. 121–124.

Dieter F. Uchtdorf, “Ustedes son Mis manos”, Liahona, mayo de 2010, págs. 68-75.

“La labor de ayuda ‘Fui forastero’ se centra en el servicio a los refugiados en nuestros vecindarios y comunidades locales. Es tan solo una de muchas maneras en que las mujeres, las mujeres jóvenes y las niñas de la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes y la Primaria pueden ayudar y bendecir a los necesitados (véase Mateo 25:35Levítico 19:34)”.

Lee la carta completa de las presidentas generales de las organizaciones auxiliares.

Recursos adicionales

Linda K. Burton, “Fui forastero”, Liahona, mayo de 2016.

Bonnie L. Oscarson, “Hermandad: Cuánto nos necesitamos unas a otras”, Liahona, mayo de 2014, págs. 119-121.

Rosemary M. Wixom, “Descubrir la divinidad interior”, Liahona, noviembre de 2015, págs. 6-8.

Pautas para líderes locales

Al buscar en oración la guía del Espíritu, serás guiada a oportunidades de prestar servicio de acuerdo con tus circunstancias personales y familiares.

Mira alrededor en tu vecindario, escuela, trabajo y en otros lugares que visitas con frecuencia si hay personas que podrían necesitar tu amor y ayuda. Las oportunidades de ayudar con eficacia a los refugiados también están disponibles en organizaciones locales cívicas, comunitarias o de la Iglesia.

Al descubrir maneras de marcar la diferencia en tu área, compártelas con las presidencias generales de las organizaciones auxiliares, para que puedan compartirlas con otras hermanas.

Compartir mi experiencia (por correo electrónico)
iwasastranger@ldschurch.org


Ministrar “uno a uno”

“Estamos rodeados de personas que necesitan nuestra atención, nuestro estímulo, apoyo, consuelo y bondad… Nosotros somos las manos del Señor aquí sobre la tierra, con el mandato de prestar servicio y edificar a Sus hijos. Él depende de cada uno de nosotros”.

Thomas S. Monson, “¿Qué he hecho hoy por alguien?”, Liahona, noviembre de 2009, pág. 86.

Compartir mi experiencia (por correo electrónico)

Cuando nosotros fuimos forasteros Cuando los Santos de los Últimos Días fueron forzados a huir de Misuri, EE. UU., en 1839, los habitantes de Quincy, Illinois, les ofrecieron refugio, como se refleja en los escritos y las experiencias de Elizabeth Haven Barlow.
Fui forastero: Que os améis unos a otros Cuando una mujer ayudó a una joven refugiada de Costa de Marfil, su servicio creó una amistad que bendijo a ambas.

Cómo participar

¿Te has preguntado cómo puedes participar? Estos recursos pueden ayudarte a ti y a tu familia a encontrar oportunidades para alentar y prestar servicio dentro de tu comunidad.

Cinco maneras de comenzar:

  • Informarte sobre las necesidades en tu comunidad
  • Hacer trabajo voluntario con una organización que admires
  • Hacer un amigo nuevo
  • Hacer algo que disfrutes con una persona nueva
  • Invitar a alguien a tu noche de hogar

Siete desafíos que enfrentan los refugiados:

  • Aprender un nuevo idioma
  • Construir una nueva red de apoyo de amigos
  • Comprender las diferentes costumbres y prácticas culturales
  • Proporcionar el apoyo académico adecuado a sus hijos
  • Acceder a servicios básicos, tales como asistencia médica
  • Encontrar transporte
  • Encontrar empleo

Organizaciones locales que podrían necesitar voluntarios:

  • Agencias gubernamentales de ayuda a los refugiados
  • Escuelas
  • Servicios religiosos de adoración
  • Grupos interreligiosos
  • Clínicas de salud para personas de escasos recursos económicos
  • Organizaciones locales sin fines de lucro
  • Centros comunitarios

Cinco preguntas que debes hacer cuando identifiques a organizaciones potenciales:

  • ¿A quién ayudan?
  • ¿Cómo los ayudan?
  • ¿Qué necesidades les gustaría resolver pero no pueden?
  • A excepción de las contribuciones financieras, ¿cómo puedo ayudar?
  • ¿Cómo los servicios que brindan ayudan a las personas a satisfacer con el tiempo sus propias necesidades?

LDS Charities (Organización benéfica SUD) es la división humanitaria de la Iglesia. En 2015, LDS Charities completó 2 300 proyectos en 136 países que brindaron ayuda con asistencia ante desastres, agua potable e higiene, sillas de ruedas, cuidado materno y neonatal, campañas de vacunación, cuidado de la visión y huerto familiar.

¿Sabías que además del apoyo a organizaciones locales, la Iglesia se asocia con organizaciones de ayuda mundial que asisten a refugiados? Entre ellas: