Capítulo 14

Sion y sus hijas serán redimidas y purificadas en el día milenario — Compárese con Isaías 4. Aproximadamente 559–545 a.C.

 Y en aquel día siete mujeres echarán mano de un hombre, diciendo: Nuestro propio pan comeremos, y con nuestra propia ropa nos vestiremos; tan solo déjanos llevar tu nombre para quitar nuestro aoprobio.

 En aquel día el arenuevo del Señor será bello y glorioso, y el fruto de la tierra excelente y hermoso para los de Israel que hayan escapado.

 Y acontecerá que los que fueren dejados en Sion, y los que quedaren en Jerusalén, serán llamados santos, todos los que en Jerusalén estén inscritos entre los vivientes,

 acuando el Señor haya blavado la inmundicia de las hijas de Sion, y limpiado la sangre de Jerusalén de en medio de ella con espíritu de juicio y con espíritu de cardimiento.

 Y creará el Señor, sobre toda morada del monte de Sion, y sobre sus asambleas, una anube y humo de día, y resplandor de fuego y llamas de noche, porque sobre toda la gloria de Sion habrá una defensa.

 Y habrá un tabernáculo para sombra contra el calor del día, y para arefugio y abrigo contra el turbión y contra el aguacero.