CAPÍTULO 28

En los últimos días se establecerán muchas iglesias falsas—Enseñarán doctrinas falsas, vanas e insensatas—Abundará la apostasía por motivo de los maestros falsos—El diablo enfurecerá el corazón de los hombres—Él enseñará todo género de doctrinas falsas. Aproximadamente 559—545 a.C.

  Y ahora bien, hermanos míos, he aquí que os he hablado según el Espíritu me ha constreñido; por tanto, sé que ciertamente se han de verificar.

  Y las cosas que se escribirán, procedentes del alibro, serán de gran bvalor para los hijos de los hombres, y particularmente para nuestra posteridad, que es un resto de la casa de Israel.

  Porque sucederá en aquel día que las aiglesias que se hayan establecido, mas no para el Señor, dirán la una a la otra: ¡He aquí que yo, yo soy la del Señor!; y dirán las demás: ¡Yo, yo soy la del Señor! Y así hablarán todos los que hayan establecido iglesias, mas no para el Señor;

  y contenderán una con otra; y sus sacerdotes disputarán entre sí, y enseñarán con su aconocimiento, y negarán al Espíritu Santo, el cual inspira a hablar.

  Y aniegan el bpoder de Dios, el Santo de Israel, y dicen al pueblo: Escuchadnos y oíd nuestro precepto; pues he aquí, hoy cno hay Dios, porque el Señor y Redentor ha acabado su obra y ha dado su poder a los hombres;

  he aquí, escuchad mi precepto: Si dijeren que hay un milagro hecho por la mano del Señor, no lo creáis, pues hoy ya no es un Dios de amilagros; ya ha terminado su obra.

  Sí, y habrá muchos que dirán: aComed, bebed y divertíos, porque mañana moriremos; y nos irá bien.

  Y también habrá muchos que dirán: Comed, bebed y divertíos; no obstante, temed a Dios, pues él ajustificará la comisión de unos cuantos pecados; sí, bmentid un poco, aprovechaos de alguno por causa de sus palabras, tended ctrampa a vuestro prójimo; en esto no hay mal; y haced todas estas cosas, porque mañana moriremos; y si es que somos culpables, Dios nos dará algunos azotes, y al fin nos salvaremos en el reino de Dios.

  Sí, y habrá muchos que de esta manera enseñarán falsas, vanas e ainsensatas bdoctrinas; y se engreirán en sus corazones, y tratarán afanosamente de ocultar sus designios del Señor, y sus obras se harán en las tinieblas.

 10  Y la asangre de los santos clamará desde el suelo contra ellos.

 11  Sí, todos se han salido de la asenda; se han bcorrompido.

 12  A causa del aorgullo, y a causa de falsos maestros y falsa doctrina, sus iglesias se han corrompido y se ensalzan; se han infatuado a causa de su orgullo.

 13  aRoban a los bpobres por motivo de sus bellos santuarios; roban a los pobres por razón de sus ricas vestiduras; y persiguen a los mansos y a los pobres de corazón, porque se han engreído con su corgullo.

 14  Llevan aerguida la cerviz, y enhiesta la cabeza; sí, y por motivo del orgullo, de la iniquidad, de abominaciones y fornicaciones, todos se han bextraviado, salvo unos pocos que son los humildes discípulos de Cristo; sin embargo, son guiados de tal manera que a menudo yerran porque son enseñados por los preceptos de los hombres.

 15  ¡Oh los asabios, los instruidos y los ricos que se inflan con el borgullo de sus corazones, y todos aquellos que predican falsas doctrinas, y todos aquellos que cometen fornicaciones y pervierten el recto camino del Señor! ¡cAy, ay, ay de ellos, dice el Señor Dios Todopoderoso, porque serán arrojados al infierno!

 16  ¡Ay de aquellos que arepudian al justo por una pequeñez y vilipendian lo que es bueno, y dicen que no vale nada! Porque llegará el día en que el Señor Dios visitará súbitamente a los habitantes de la tierra; y el día en que hayan llegado al bcolmo sus iniquidades, perecerán.

 17  Mas he aquí, si los habitantes de la tierra se arrepienten de sus iniquidades y abominaciones, no serán destruidos, dice el Señor de los Ejércitos.

 18  Mas he aquí, esa grande y abominable iglesia, la aramera de toda la tierra, tendrá que bdesplomarse, y grande será su caída.

 19  Porque el reino del diablo ha de aestremecerse, y los que a él pertenezcan deben ser provocados a arrepentirse, o el bdiablo los prenderá con sus sempiternas ccadenas, y serán movidos a cólera, y perecerán;

 20  porque he aquí, en aquel día él aenfurecerá los corazones de los hijos de los hombres, y los agitará a la ira contra lo que es bueno.

 21  Y a otros los apacificará y los adormecerá con seguridad carnal, de modo que dirán: Todo va bien en Sión; sí, Sión prospera, todo va bien. Y así el bdiablo engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno.

 22  Y he aquí, a otros los lisonjea y les cuenta que no hay ainfierno; y les dice: Yo no soy el diablo, porque no lo hay; y así les susurra al oído, hasta que los prende con sus terribles bcadenas, de las cuales no hay rescate.

 23  Sí, son atrapados por la muerte y el infierno; y la muerte, el infierno y el diablo, y todos los que hayan caído en su poder deben presentarse ante el trono de Dios y ser ajuzgados según sus obras, de donde tendrán que ir al lugar preparado para ellos, sí, un blago de fuego y azufre, que es tormento sin fin.

 24  Por tanto, ¡ay del reposado en Sión!

 25  ¡Ay de aquel que exclama: Todo está bien!

 26  Sí, ¡ay de aquel que aescucha los preceptos de los hombres, y niega el poder de Dios y el don del Espíritu Santo!

 27  Sí, ¡ay de aquel que dice: Hemos recibido, y no anecesitamos más!

 28  Y por fin, ¡ay de todos aquellos que tiemblan, y están aenojados a causa de la verdad de Dios! Pues he aquí, aquel que está edificado sobre la broca, la recibe con gozo; y el que está fundado sobre un cimiento arenoso, tiembla por miedo de caer.

 29  ¡Ay del que diga: Hemos recibido la palabra de Dios, y ano bnecesitamos más de la palabra de Dios, porque ya tenemos suficiente!

 30  Pues he aquí, así dice el Señor Dios: Daré a los hijos de los hombres línea por línea, precepto por aprecepto, un poco aquí y un poco allí; y benditos son aquellos que escuchan mis preceptos y prestan atención a mis consejos, porque aprenderán bsabiduría; pues a quien creciba, le daré dmás; y a los que digan: Tenemos bastante, les será quitado aun lo que tuvieren.

 31  ¡Maldito es aquel que pone su aconfianza en el hombre, o hace de la carne su brazo, o escucha los preceptos de los hombres, salvo cuando sus preceptos sean dados por el poder del Espíritu Santo!

 32  ¡aAy de los gentiles, dice el Señor Dios de los Ejércitos! Porque no obstante que les extenderé mi brazo de día en día, me negarán. Sin embargo, si se arrepienten y vienen a mí, seré misericordioso con ellos, porque mi bbrazo está extendido todo el día, dice el Señor Dios de los Ejércitos.