CAPÍTULO 30

Los gentiles convertidos serán contados entre los del pueblo del convenio—Muchos lamanitas y muchos judíos creerán en la palabra y llegarán a ser deleitables—Israel será restaurado y los inicuos serán destruidos. Aproximadamente 559—545 a.C.

  Y ahora bien, he aquí, amados hermanos míos, quisiera hablaros; porque yo, Nefi, no quisiera permitiros suponer que sois más justos de lo que serán los gentiles. Pues he aquí, a no ser que guardéis los mandamientos de Dios, todos pereceréis igualmente; y a causa de las palabras que se han dicho, no debéis suponer que los gentiles serán totalmente destruidos.

  Porque he aquí, os digo que cuantos de los gentiles se arrepienten son el pueblo del convenio del Señor; y cuantos judíos no se arrepientan serán talados; porque el Señor no hace convenio con nadie sino con aquellos que se arrepienten y creen en su Hijo, que es el Santo de Israel.

  Y ahora quisiera profetizaros algo más acerca de los judíos y los gentiles. Porque después que aparezca el libro de que he hablado, y se haya escrito para los gentiles y sellado nuevamente para los fines del Señor, habrá muchos que creerán las palabras que estén escritas; y ellos las llevarán al resto de nuestra posteridad.

  Y entonces el resto de nuestra posteridad sabrá acerca de nosotros: cómo fue que salimos de Jerusalén, y que ellos son descendientes de los judíos;

  y el evangelio de Jesucristo será declarado entre ellos; por lo que les será restaurado el conocimiento de sus padres, como también el conocimiento de Jesucristo que hubo entre sus padres.

  Y entonces se regocijarán; porque sabrán que es una bendición para ellos de la mano de Dios; y las escamas de tinieblas empezarán a caer de sus ojos; y antes que pasen muchas generaciones entre ellos, se convertirán en una gente pura y deleitable.

  Y acontecerá que los judíos que estén dispersos empezarán también a creer en Cristo; y comenzarán a congregarse sobre la faz de la tierra; y cuantos crean en Cristo también llegarán a ser una gente deleitable.

  Y sucederá que el Señor Dios empezará su obra entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos, para llevar a cabo la restauración de su pueblo sobre la tierra.

  Y con justicia juzgará el Señor Dios a los pobres, y con equidad reprenderá por los mansos de la tierra. Y herirá a la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matará al impío.

 10  Porque rápidamente se acerca el tiempo en que el Señor Dios ocasionará una gran división entre el pueblo, y destruirá a los inicuos; y preservará a su pueblo, sí, aun cuando tenga que destruir a los malvados por fuego.

 11  Y la justicia será el ceñidor de sus lomos, y la fidelidad el cinturón de sus riñones.

 12  Y entonces morará el lobo con el cordero; y el leopardo con el cabrito se acostará, y el becerro, el leoncillo y el cebón andarán juntos; y un niño los pastoreará.

 13  Y la vaca y la osa pacerán; sus crías se echarán juntas; y el león comerá paja como el buey.

 14  Y el niño de pecho jugará en la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá la mano sobre la caverna del basilisco.

 15  No dañarán, ni destruirán en todo mi santo monte; porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar.

 16  Por tanto, las cosas de todas las naciones serán divulgadas; sí, todas las cosas se darán a conocer a los hijos de los hombres.

 17  No hay nada secreto que no haya de ser revelado; no hay obra de tinieblas que no haya de salir a luz; nada hay sellado sobre la tierra que no haya de ser desatado.

 18  Por tanto, todas las cosas que han sido reveladas a los hijos de los hombres serán reveladas en aquel día; y Satanás no tendrá más poder sobre el corazón de los hijos de los hombres por mucho tiempo. Y ahora, amados hermanos míos, doy fin a mis palabras.