TERCER NEFI EL LIBRO DE NEFI HIJO DE NEFI, QUE ERA HIJO DE HELAMÁN

CAPÍTULO 29

La aparición del Libro de Mormón es una señal de que el Señor ha empezado a recoger a Israel y a cumplir sus convenios—Los que rechacen sus revelaciones y dones de los postreros días serán maldecidos. Aproximadamente 34—35 d.C.

  Y ahora bien, he aquí os digo que cuando el Señor, en su sabiduría, juzgue prudente que alleguen estas cosas a los gentiles, según su palabra, entonces sabréis que ya empieza a cumplirse el bconvenio que el Padre ha hecho con los hijos de Israel, concerniente a su restauración a las tierras de su herencia.

  Y podréis saber que las palabras del Señor, que han declarado los santos profetas, se cumplirán todas; y no tendréis que decir que el Señor ademora su venida a los hijos de Israel.

  Y no tenéis por qué imaginaros en vuestros corazones que son en vano las palabras que se han hablado, pues he aquí, el Señor se acordará del convenio que ha hecho con su pueblo de la casa de Israel.

  Y cuando veáis que estas palabras aparecen entre vosotros, no desdeñéis ya más los hechos del Señor, porque la aespada de su bjusticia se halla en su diestra; y he aquí, si en aquel día despreciáis sus obras, él hará que pronto os alcance.

  ¡aAy de aquel que bdesdeñe los hechos del Señor; sí, ay de aquel que cniegue al Cristo y sus obras!

  Sí, ¡aay de aquel que niegue las revelaciones del Señor, y del que diga que el Señor ya no obra por revelación, ni por profecía, ni por bdones, ni por lenguas, ni por sanidades, ni por el poder del Espíritu Santo!

  Sí, y ¡ay de aquel que en ese día diga, para obtener alucro, que Jesucristo no puede hacer ningún bmilagro! Porque el que diga esto vendrá a ser como el chijo de perdición, para quien no hubo misericordia, según la palabra de Cristo.

  Sí, y ya no tenéis que aescarnecer ni bdesdeñar a los judíos, ni hacer burla de cellos, ni de ninguno del resto de la casa de Israel; porque he aquí, el Señor se acuerda de su convenio con ellos, y hará con ellos según lo que ha jurado.

  Por tanto, no vayáis a suponer que podéis volver la mano derecha del Señor a la izquierda, para que no ejecute su juicio para el cumplimiento del convenio que ha hecho a la casa de Israel.