SECCIÓN 107

Revelación sobre el sacerdocio, dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland, Ohio, fechada el 28 de marzo de 1835 ( History of the Church , 2:209–217). En la fecha mencionada, los Doce se reunieron en concilio, confesando sus debilidades y flaquezas personales, manifestando su arrepentimiento y solicitando instrucciones adicionales del Señor. Estaban a punto de separarse para ir a sus respectivas misiones a los distritos asignados. Aunque partes de esta sección se recibieron en la fecha indicada, los anales históricos indican que varias partes de ella se recibieron en diversas épocas, algunas aun en noviembre de 1831.

1–6, Hay dos sacerdocios: el de Melquisedec y el Aarónico; 7–12, Los que poseen el Sacerdocio de Melquisedec tienen poder para oficiar en todos los oficios de la Iglesia; 13–17, El obispado preside el Sacerdocio Aarónico, el cual administra las ordenanzas exteriores; 18–20, El Sacerdocio de Melquisedec posee las llaves de todas las bendiciones espirituales; el Sacerdocio Aarónico posee las llaves del ministerio de ángeles; 21–38, La Primera Presidencia, los Doce y los Setenta constituyen los quórumes presidentes, cuyas decisiones deben estar sujetas a la unidad y a la rectitud; 39–52, El orden patriarcal descendió por linaje desde Adán hasta Noé; 53–57, Los santos de la antigüedad se reunieron en Adán-ondi-Ahmán, y el Señor se les apareció; 58–67, Los Doce deben organizar a los oficiales de la Iglesia; 68–76, Los obispos son jueces comunes en Israel; 77–84, La Primera Presidencia y los Doce constituyen los consejos más altos de la Iglesia; 85–100, Los presidentes del sacerdocio gobiernan a sus quórumes respectivos.

  En la iglesia hay dos sacerdocios, a saber, el de aMelquisedec y el bAarónico, que incluye el Levítico.

  La razón por la cual el primero se llama Sacerdocio de Melquisedec es que aMelquisedec fue un gran sumo sacerdote.

  Antes de su época se llamaba el Santo Sacerdocio según el aOrden del Hijo de Dios.

  Mas por respeto o areverencia al nombre del Ser Supremo, para evitar la demasiado frecuente repetición de su nombre, la iglesia en los días antiguos dio a ese sacerdocio el nombre de Melquisedec, o sea, el Sacerdocio de Melquisedec.

  Todas las otras autoridades u oficios de la iglesia son adependencias de este sacerdocio.

  Pero hay dos divisiones o cabezas principales: una es el Sacerdocio de Melquisedec, y la otra es el Sacerdocio Aarónico o aLevítico.

  El oficio de aélder corresponde al Sacerdocio de Melquisedec.

  El Sacerdocio de Melquisedec posee el derecho de presidir, y tiene poder y aautoridad sobre todos los oficios en la iglesia en todas las edades del mundo, para administrar en las cosas espirituales.

  La apresidencia del sumo sacerdocio, según el orden de Melquisedec, tiene el derecho de oficiar en todos los oficios de la iglesia.

 10  Los asumos sacerdotes según el orden del Sacerdocio de Melquisedec tienen el bderecho de oficiar en su propio puesto, bajo la dirección de la presidencia, para administrar las cosas espirituales, y también en el oficio de élder, presbítero (del orden levítico), maestro, diácono y miembro.

 11  Cuando el sumo sacerdote no esté presente, un élder tiene el derecho de oficiar en su lugar.

 12  El sumo sacerdote y el élder deben administrar las cosas espirituales, de acuerdo con los convenios y mandamientos de la iglesia; y tienen el derecho de oficiar en todos estos oficios de la iglesia cuando no esté presente una autoridad mayor.

 13  El segundo sacerdocio es llamado el aSacerdocio de Aarón, porque se confirió a bAarón y a su descendencia por todas sus generaciones.

 14  Se llama el sacerdocio menor porque es una adependencia del mayor, o sea, el Sacerdocio de Melquisedec, y tiene el poder para administrar las ordenanzas exteriores.

 15  El aobispado es la presidencia de este sacerdocio, y posee las llaves o autoridad de éste.

 16  Ningún hombre tiene el derecho legal de ocupar este oficio, de poseer las llaves de este sacerdocio, a menos que sea un adescendiente literal de Aarón.

 17  Pero en vista de que un sumo sacerdote del Sacerdocio de Melquisedec tiene la autoridad para oficiar en todos los oficios menores, él puede desempeñar el oficio de obispo cuando no se encuentre a un descendiente literal de Aarón, siempre que sea llamado, apartado y aordenado a este poder por manos de la bPresidencia del Sacerdocio de Melquisedec.

 18  El poder y la autoridad del sacerdocio mayor, o sea, el de Melquisedec, consiste en tener las allaves de todas las bendiciones espirituales de la iglesia:

 19  tener el privilegio de recibir los amisterios del reino de los cielos, ver abiertos los cielos, comunicarse con la basamblea general e iglesia del Primogénito, y gozar de la comunión y presencia de Dios el Padre y de Jesús, el cmediador del nuevo convenio.

 20  El poder y la autoridad del sacerdocio menor, o sea, el de Aarón, consiste en poseer las allaves del ministerio de ángeles y en administrar las bordenanzas exteriores, la letra del evangelio, el cbautismo de arrepentimiento para la dremisión de pecados, de acuerdo con los convenios y los mandamientos.

 21  Necesariamente hay presidentes, o proceden o son nombrados oficiales presidentes, de entre los que son ordenados a los varios oficios de estos dos sacerdocios.

 22  Del aSacerdocio de Melquisedec, tres bSumos Sacerdotes Presidentes, escogidos por el cuerpo, nombrados y ordenados a ese oficio, y csostenidos por la confianza, fe y oraciones de la iglesia, forman un quórum de la Presidencia de la iglesia.

 23  Los adoce consejeros viajantes son llamados para ser los Doce bApóstoles, o sea, testigos especiales del nombre de Cristo en todo el mundo, y así se distinguen de los otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento.

 24  Y constituyen un quórum, igual en autoridad y poder que los tres presidentes ya mencionados.

 25  Los aSetenta también son llamados para predicar el evangelio y ser testigos especiales a los gentiles y en todo el mundo, y así se distinguen de otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento.

 26  Y constituyen un quórum, igual en autoridad que el de los doce testigos especiales o apóstoles antes nombrados.

 27  Y toda decisión que tome cualquiera de estos quórumes se hará por la voz unánime del quórum; es decir, todos los miembros de cada uno de los quórumes tienen que llegar a un acuerdo en cuanto a sus decisiones, a fin de que éstas tengan el mismo poder o validez entre sí,

 28  una mayoría puede constituir un quórum cuando las circunstancias impidan que se haga de otra manera,

 29  de no ser así, sus decisiones no tienen derecho a las mismas bendiciones que en la antigüedad recibían los acuerdos de un quórum de tres presidentes, los cuales eran ordenados según el orden de Melquisedec, y eran hombres justos y santos.

 30  Las decisiones de estos quórumes, o cualquiera de ellos, se deben tomar con toda arectitud, con santidad y humildad de corazón, mansedumbre y longanimidad, y con fe, y bvirtud, y conocimiento, templanza, paciencia, piedad, cariño fraternal y caridad;

 31  porque existe la promesa de que si abundan estas cosas en ellos, no serán asin fruto en cuanto al conocimiento del Señor.

 32  Y en caso de que estos quórumes tomen alguna decisión con injusticia, se podrá presentar ante una asamblea general de los varios quórumes, los cuales constituyen las autoridades espirituales de la iglesia; de otra manera, no se puede apelar de su decisión.

 33  Los Doce son un Sumo Consejo Presidente Viajante, para oficiar en el nombre del Señor bajo la dirección de la Presidencia de la iglesia, de acuerdo con la institución del cielo; para edificar la iglesia y regular todos los asuntos de ella en todas las naciones, primero a los agentiles y luego a los judíos.

 34  Los Setenta obrarán en el nombre del Señor bajo la dirección de los aDoce, o sea, el sumo consejo viajante, edificando la iglesia y regulando todos los asuntos de ella en todas las naciones, primero a los gentiles y luego a los judíos;

 35  enviándose a los Doce, teniendo ellos las llaves, para abrir la puerta por medio de la proclamación del evangelio de Jesucristo, primeramente a los gentiles y luego a los judíos.

 36  En las estacas de Sión los asumos consejos residentes forman un quórum igual en autoridad, con respecto a los asuntos de la iglesia, en todas sus decisiones, que el quórum de la presidencia o el sumo consejo viajante.

 37  El sumo consejo de Sión constituye un quórum igual en autoridad, respecto de los asuntos de la iglesia, en todas sus decisiones, que los consejos de los Doce en las estacas de Sión.

 38  Es el deber del sumo consejo viajante, cuando necesite ayuda, llamar a los aSetenta, en lugar de otros, para atender a los varios llamamientos de predicar y administrar el evangelio.

 39  Es el deber de los Doce ordenar ministros aevangelistas en todas las ramas grandes de la iglesia, según les sea designado por revelación.

 40  El orden de este sacerdocio se confirmó para descender de padre a hijo; y por derecho pertenece a los descendientes literales del linaje escogido, al cual se hicieron las promesas.

 41  Este orden se instituyó en los días de aAdán, y descendió por blinaje de la siguiente manera:

 42  De Adán a aSet, a quien Adán ordenó a la edad de sesenta y nueve años; y tres años antes de la muerte de Adán, éste lo bendijo, y recibió la promesa de Dios, por conducto de su padre, de que su posteridad sería la elegida del Señor, y que sería preservada hasta el fin de la tierra;

 43  porque Set fue un hombre aperfecto, y su bsemejanza era la imagen expresa de su padre, al grado de que se parecía a su padre en todas las cosas, y solamente por su edad se podía distinguir entre uno y otro.

 44  Enós fue ordenado a la edad de ciento treinta y cuatro años y cuatro meses, por mano de Adán.

 45  Dios llamó a Cainán en el desierto cuando éste tenía cuarenta años de edad; y encontró a Adán mientras viajaba al país de Shedolamak. Ochenta y siete años tenía cuando recibió su ordenación.

 46  Mahalaleel tenía cuatrocientos noventa y seis años y siete días de edad cuando fue ordenado por mano de Adán, quien también lo bendijo.

 47  Jared tenía doscientos años de edad cuando recibió su ordenación por mano de Adán, por quien también fue bendecido.

 48  aEnoc tenía veinticinco años de edad cuando fue ordenado por mano de Adán; y tenía sesenta y cinco años, y Adán lo bendijo.

 49  Y Enoc vio al Señor y anduvo con él, y estuvo delante de su faz continuamente; y acaminó Enoc con Dios trescientos sesenta y cinco años, de manera que tenía cuatrocientos treinta años de edad cuando fue btrasladado.

 50  aMatusalén tenía cien años de edad cuando fue ordenado por Adán.

 51  Lamec tenía treinta y dos años de edad cuando fue ordenado por Set.

 52  aNoé tenía diez años de edad cuando fue ordenado por mano de Matusalén.

 53  Tres años antes de su muerte, Adán llamó a Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc y Matusalén, todos ellos asumos sacerdotes, junto con el resto de los de su posteridad que eran justos, al valle de bAdán-ondi-Ahmán, y allí les confirió su última bendición.

 54  Y el Señor se les apareció, y se levantaron y bendijeron a aAdán, y lo llamaron bMiguel, el príncipe, el arcángel.

 55  Y el Señor le dio consuelo a Adán, y le dijo: Te he puesto para estar a la cabeza; multitud de naciones saldrán de ti, y tú les serás por apríncipe para siempre.

 56  Y Adán se puso de pie en medio de la congregación, y a pesar de que lo agobiaba el peso de sus años, lleno del Espíritu Santo, apredijo todo cuanto habría de sobrevenir a su posteridad hasta la última generación.

 57  Todas estas cosas se escribieron en el libro de Enoc, y se testificará de ellas a su debido tiempo.

 58  También es el deber de los aDoce bordenar y organizar a todos los otros oficiales de la iglesia, de acuerdo con la revelación que dice:

 59  A la Iglesia de Cristo en la tierra de Sión, además de las aleyes de la iglesia referentes a sus asuntos:

 60  De cierto os digo, dice el Señor de las Huestes, es menester que haya aélderes presidentes para presidir a los que tengan el oficio de élder;

 61  y también apresbíteros para presidir a quienes tengan el oficio de presbítero;

 62  y también maestros para apresidir a los que tengan el oficio de maestro, de igual manera; y también los diáconos.

 63  Por tanto, de diácono a maestro, de maestro a presbítero y de presbítero a élder, respectivamente, según sean nombrados, de acuerdo con los convenios y los mandamientos de la iglesia.

 64  Entonces sigue el sumo sacerdocio, que es el mayor de todos.

 65  Por consiguiente, es menester que se nombre a uno del sumo sacerdocio para presidir al sacerdocio; y se le llamará presidente del sumo sacerdocio de la iglesia,

 66  o en otras palabras, el aSumo Sacerdote Presidente de todo el sumo sacerdocio de la iglesia.

 67  De él procede la administración de las ordenanzas y las bendiciones para la iglesia, por la aimposición de manos.

 68  De manera que, el oficio de obispo no es igual, porque el oficio de aobispo consiste en administrar todas las cosas temporales;

 69  sin embargo, debe escogerse al obispo de entre los del asumo sacerdocio, a menos que sea un bdescendiente literal de Aarón;

 70  pues a menos que sea un descendiente literal de Aarón, no puede poseer las llaves de ese sacerdocio.

 71  Sin embargo, se puede apartar a un sumo sacerdote, es decir, según el orden de Melquisedec, para administrar las cosas temporales, las cuales conocerá por el Espíritu de verdad;

 72  y también para ser ajuez en Israel, para tramitar los asuntos de la iglesia y juzgar a los transgresores, según el testimonio que fuere presentado ante él de conformidad con las leyes, con la ayuda de sus consejeros que haya escogido o que escogiere de entre los élderes de la iglesia.

 73  Éste será el deber del obispo que no sea descendiente literal de Aarón, pero al que se haya conferido el sumo sacerdocio según el orden de Melquisedec.

 74  Así que, será un juez, sí, un juez común entre los habitantes de Sión, o en una estaca de Sión, o cualquier rama de la iglesia donde sea apartado para este ministerio, hasta que se ensanchen las fronteras de Sión, y se haga necesario tener otros obispos o jueces en Sión o en otras partes.

 75  Y si son nombrados otros obispos, éstos han de obrar en el mismo oficio.

 76  Pero un descendiente literal de Aarón tiene el derecho legal a la presidencia de este sacerdocio, a las allaves de este ministerio, para obrar en el oficio de obispo independientemente, sin consejeros, para actuar como juez en Israel, salvo cuando se juzgue a un presidente del sumo sacerdocio, según el orden de Melquisedec.

 77  Y la decisión de cualquiera de estos consejos irá de acuerdo con el mandamiento que dice:

 78  Además, de cierto os digo, los asuntos más importantes y los casos más adifíciles de la iglesia, en caso de disconformidad con el fallo del obispo o de los jueces, serán remitidos y llevados al consejo de la iglesia, ante la bpresidencia del sumo sacerdocio.

 79  Y la presidencia del consejo del sumo sacerdocio tendrá el poder de llamar a otros sumos sacerdotes, hasta doce, para que ayuden como consejeros; y de esta manera la presidencia del sumo sacerdocio y sus consejeros tendrán el poder de decidir en cuanto al testimonio, de acuerdo con las leyes de la iglesia.

 80  Y después de esta decisión, ya no se recordará más ante el Señor; porque éste es el consejo más alto de la iglesia de Dios, y el que da el fallo final cuando hay controversias respecto de asuntos espirituales.

 81  Ninguno de los miembros de la iglesia queda exento de este consejo.

 82  Y si transgrediere un presidente del sumo sacerdocio, se le llamará ante el consejo común de la iglesia, al cual ayudarán doce consejeros del sumo sacerdocio;

 83  y el fallo que dicten sobre su cabeza será el fin de toda controversia respecto de él.

 84  Así que, a nadie se exime de la ajusticia y las leyes de Dios, para que todas las cosas se hagan con orden y solemnidad ante él, de acuerdo con la verdad y la rectitud.

 85  Y además, de cierto os digo, el deber del presidente del oficio de adiácono es presidir a doce diáconos, sentarse en concilio con ellos y benseñarles sus deberes, edificándose el uno al otro conforme a lo indicado en los convenios;

 86  y también el deber del presidente del oficio de los amaestros es presidir a veinticuatro maestros, y sentarse en concilio con ellos, enseñándoles los deberes de su oficio, cual se indican en los convenios.

 87  Y también el deber del presidente del Sacerdocio de Aarón es presidir a cuarenta y ocho apresbíteros, sentarse en concilio con ellos y enseñarles los deberes de su oficio, cual se indica en los convenios.

 88  Este presidente ha de ser un aobispo, porque éste es uno de los deberes de este sacerdocio.

 89  Además, el deber del presidente del oficio de los élderes es presidir a noventa y seis aélderes, sentarse en concilio con ellos y enseñarles de acuerdo con los convenios.

 90  Esta presidencia es distinta de la de los setenta, y se ha dispuesto para los que no aviajan por todo el mundo.

 91  Además, el deber del presidente del oficio del sumo sacerdocio es apresidir a toda la iglesia, y ser semejante a bMoisés.

 92  He aquí, en esto hay sabiduría; sí, ser avidente, brevelador, traductor y cprofeta, teniendo todos los ddones de Dios, los cuales él confiere sobre el cabeza de la iglesia.

 93  Y va de acuerdo con la visión que demuestra el orden de los aSetenta, que los presidan siete presidentes, escogidos de entre el número de los setenta;

 94  y el séptimo de estos presidentes ha de presidir a los seis;

 95  y estos siete presidentes han de escoger a otros setenta, además de los primeros setenta a los cuales pertenecen, y han de presidirlos.

 96  y también a otros setenta, hasta setenta veces siete, si por necesidad la obra de la viña lo requiere.

 97  Y estos setenta han de ser aministros viajantes, a los gentiles primeramente y también a los judíos.

 98  Mientras que otros oficiales de la iglesia, que no pertenezcan a los Doce ni a los Setenta, no obstante que estén ocupando oficios tan elevados y de tanta responsabilidad en la iglesia, no tienen la responsabilidad de viajar entre todas las naciones, sino que han de viajar conforme lo permitan sus circunstancias.

 99  Por tanto, aaprenda todo varón su bdeber, así como a obrar con toda cdiligencia en el oficio al cual fuere nombrado.

 100  El que sea aperezoso no será considerado bdigno de permanecer, y quien no aprenda su deber y no se presente aprobado, no será considerado digno de permanecer. Así sea. Amén.