SECCIÓN 110

Visiones manifestadas a José Smith el Profeta y a Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland, Ohio, el 3 de abril de 1836 ( History of the Church , 2:435–436). La ocasión fue un servicio dominical. Como prefacio del registro de las manifestaciones, el Profeta escribió lo siguiente: “Por la tarde, ayudé a los otros presidentes a repartir la Santa Cena del Señor a los de la Iglesia, recibiéndola de los Doce, a quienes correspondía el privilegio de oficiar en la mesa sagrada ese día. Después de haber realizado ese servicio a mis hermanos, me retiré al púlpito, estando los velos tendidos, y me arrodillé con Oliver Cowdery en solemne y silenciosa oración. Al levantarnos, después de orar, se nos manifestó a los dos la siguiente visión” ( History of the Church , 2:435).

1–10, El Señor Jehová se aparece en su gloria y acepta el Templo de Kirtland como su casa; 11–12, Aparecen, primero, Moisés y, después, Elías, cada uno, y entregan sus llaves y dispensaciones; 13–16, Vuelve Elías el profeta y entrega las llaves de su dispensación de acuerdo con lo prometido por Malaquías.

  El avelo fue retirado de nuestras mentes, y los bojos de nuestro entendimiento fueron abiertos.

  Vimos al Señor sobre el barandal del púlpito, delante de nosotros; y debajo de sus pies había un pavimento de oro puro del color del ámbar.

  Sus aojos eran como llama de fuego; el cabello de su cabeza era blanco como la nieve pura; su bsemblante brillaba más que el resplandor del sol; y su cvoz era como el estruendo de muchas aguas, sí, la voz de dJehová, que decía:

  Soy el aprimero y el último; soy el que bvive, soy el que fue muerto; soy vuestro cabogado ante el Padre.

  He aquí, vuestros pecados os son aperdonados; os halláis limpios delante de mí; por tanto, alzad la cabeza y regocijaos.

  Regocíjese el corazón de vuestros hermanos, así como el corazón de todo mi pueblo, que con su fuerza ha aconstruido esta casa a mi nombre.

  Porque he aquí, he aaceptado esta bcasa, y mi nombre estará aquí; y me manifestaré a mi pueblo en misericordia en esta casa.

  Sí, aapareceré a mis siervos y les hablaré con mi propia voz, si mi pueblo guarda mis mandamientos y no bprofana esta csanta casa.

  Sí, el corazón de millares y decenas de millares se regocijará en gran manera como consecuencia de las abendiciones que han de ser derramadas, y la binvestidura con que mis siervos han sido investidos en esta casa.

 10  Y la fama de esta casa se extenderá hasta los países extranjeros; y éste es el principio de la bendición que se aderramará sobre la cabeza de los de mi pueblo. Así sea. Amén.

 11  Después de cerrarse esta avisión, los cielos nuevamente nos fueron abiertos; y se apareció bMoisés ante nosotros y nos entregó las cllaves del drecogimiento de Israel de las cuatro partes de la tierra, y de la conducción de las diez tribus desde el país del enorte.

 12  Después de esto, apareció aElías y entregó la bdispensación del cevangelio de Abraham, diciendo que en nosotros y en nuestra descendencia serían bendecidas todas las generaciones después de nosotros.

 13  Concluida esta visión, se nos desplegó otra visión grande y gloriosa; porque aElías el profeta, que fue bllevado al cielo sin gustar la muerte, se apareció ante nosotros, y dijo:

 14  He aquí, ha llegado plenamente el tiempo del cual se habló por boca de Malaquías, testificando que él [Elías el profeta] sería enviado antes que viniera el día grande y terrible del Señor,

 15  para hacer avolver el corazón de los padres a los hijos, y el de los hijos a los padres, para que el mundo entero no fuera herido con una maldición.

 16  Por tanto, se entregan en vuestras manos las llaves de esta dispensación; y por esto sabréis que el adía grande y terrible del Señor está cerca, sí, a las puertas.