SECCIÓN 49

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Sidney Rigdon, Parley P. Pratt y Leman Copley en Kirtland, Ohio, en marzo de 1831 ( History of the Church , 1:167–169). (Algunas fuentes históricas fijan la fecha de esta revelación en mayo de 1831.) Leman Copley había aceptado el evangelio, pero todavía conservaba algunas de las enseñanzas de la secta de los tembladores (Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo), a la cual él previamente había pertenecido. Algunas de las creencias de los tembladores eran que ya se había efectuado la segunda venida de Cristo y que se había aparecido en forma de mujer: Ann Lee; el bautismo en el agua no se consideraba esencial; el comer carne de cerdo estaba prohibido específicamente y muchos no comían ninguna clase de carne; además, el celibato se consideraba superior al matrimonio. En su prefacio a esta revelación, el Profeta escribió: “A fin de tener [una] comprensión más perfecta en cuanto al asunto, pregunté al Señor y recibí lo siguiente” ( History of the Church , 1:167). En la revelación se refutaron algunos de los conceptos básicos del grupo de los tembladores. Los hermanos previamente mencionados llevaron una copia de la revelación a la comunidad de los tembladores (cerca de Cleveland, Ohio) y se la leyeron en su totalidad, pero fue rechazada.

1–7, El día y la hora de la venida de Cristo permanecerán incógnitos hasta que Él venga; 8–14, Los hombres deben arrepentirse, creer en el evangelio y obedecer las ordenanzas para obtener la salvación; 15–16, El matrimonio es decretado por Dios; 17–21, Se aprueba el comer carne; 22–28, Sión prosperará y los lamanitas florecerán como la rosa antes de la Segunda Venida.

  Escuchad mi palabra, mis siervos Sidney, Parley y Leman; porque he aquí, de cierto os digo, que os doy el mandamiento de ir a apredicar a los tembladores mi evangelio que habéis recibido, tal cual lo habéis recibido.

  He aquí, os digo que ellos desean conocer la verdad en parte, pero no toda, porque no son arectos delante de mí y es necesario que se arrepientan.

  Por lo cual os mando, mis siervos Sidney y Parley, que les prediquéis el evangelio.

  Y mi siervo Leman será ordenado a esta obra para que razone con ellos, no conforme a lo que ha recibido de ellos, sino de acuerdo con lo que vosotros, mis siervos, le aenseñaréis; y si así lo hace, lo bendeciré; de otro modo no prosperará.

  Así dice el Señor; pues yo soy Dios, y he amandado a mi Unigénito Hijo al mundo para la bredención del mundo, y he decretado que el que lo reciba será salvo, y el que no lo reciba será ccondenado;

  e hicieron con el aHijo del Hombre como quisieron; y él ha tomado su poder a la bdiestra de su cgloria, y ahora reina en los cielos, y reinará hasta que descienda a la tierra para subyugar a todos sus enemigos ddebajo de sus pies, y la hora ya está próxima;

  yo, Dios el Señor, lo he hablado; mas la hora y el adía ningún hombre sabe, ni los ángeles del cielo, ni lo sabrán hasta que él venga.

  Por tanto, es mi voluntad que todo hombre se arrepienta; porque todos están bajo apecado, salvo los que he apartado para mí, hombres bsantos de los cuales no sabéis.

  Os digo, pues, que os he mandado mi aconvenio sempiterno, el mismo que existió desde el principio.

 10  Y lo que he prometido, lo he cumplido, y las anaciones de la tierra se binclinarán a él; y si no lo hacen de sí mismas, serán derribadas, porque lo que ahora de sí mismo se ensalza será cdespojado de poder.

 11  Por tanto, os doy el mandamiento de air entre los de este pueblo y decirles, como mi apóstol de la antigüedad, cuyo nombre era Pedro:

 12  Creed en el nombre del Señor Jesús, que estuvo en la tierra, y que ha de venir, el principio y el fin;

 13  aarrepentíos y sed bautizados en el nombre de Jesucristo, según el santo mandamiento, para la remisión de pecados;

 14  y el que hiciere esto recibirá el adon del Espíritu Santo, por la imposición de las bmanos de los élderes de la iglesia.

 15  Y además, de cierto os digo, que quien aprohíbe casarse no es ordenado por Dios, porque el bmatrimonio lo decretó Dios para el hombre.

 16  Por tanto, es lícito que tenga una aesposa, y los dos serán buna sola carne, y todo esto para que la ctierra cumpla el objeto de su creación;

 17  y para que sea llena con la medida del hombre, conforme a la acreación de éste bantes que el mundo fuera hecho.

 18  Y quien manda abstenerse de la acarne, para que el hombre no la coma, no es ordenado por Dios;

 19  porque he aquí, las abestias del campo, las aves del cielo y lo que viene de la tierra se han ordenado para el uso del hombre como alimento y vestido, y para que tenga en abundancia.

 20  Pero no se ha dispuesto que un hombre aposea más que otro; por consiguiente, el mundo yace en el pecado.

 21  ¡Y ay de aquel que avierte sangre, o desperdicia carne, no teniendo necesidad!

 22  Y además, de cierto os digo, que el Hijo del Hombre no aviene en forma de mujer, ni de hombre que viaja por la tierra.

 23  Por tanto, no seáis aengañados, sino continuad con firmeza, besperando que los cielos se estremezcan y la tierra tiemble y se tambalee como un borracho, y que los cvalles sean levantados, y las dmontañas rebajadas, y que sean allanados los lugares escabrosos; y todo esto cuando el ángel toque su etrompeta.

 24  Pero antes que venga el gran día del Señor, aJacob prosperará en el desierto, y los lamanitas bflorecerán como la rosa.

 25  Sión aflorecerá en los bcollados y se regocijará en las montañas, y será congregada en el lugar que he señalado.

 26  He aquí, os digo, id como os he mandado; arrepentíos de todos vuestros pecados; apedid y recibiréis; llamad y se os abrirá.

 27  He aquí, iré delante de vosotros y seré vuestra aretaguardia; y estaré en bmedio de vosotros y no seréis cconfundidos.

 28  He aquí, soy Jesucristo, y vengo apronto. Así sea. Amén.