SECCIÓN 66

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Orange, Ohio, el 25 de octubre de 1831 ( History of the Church , 1:219–221). Ése fue el primer día de una conferencia importante. Como prefacio de esta revelación, el Profeta escribió: “A solicitud de William E. McLellin, consulté al Señor y recibí lo siguiente” ( History of the Church , 1:220).

1–4, El convenio sempiterno es la plenitud del evangelio; 5–8, Los élderes han de predicar, testificar y razonar con la gente; 9–13, El fiel servicio en el ministerio asegura una herencia de vida eterna.

  He aquí, así dice el Señor a mi siervo William E. McLellin: Bendito eres, por cuanto te has apartado de tus iniquidades y has recibido mis verdades, dice el Señor tu Redentor, el Salvador del mundo, sí, de cuantos acreen en mi nombre.

  De cierto te digo, bendito eres por haber recibido mi aconvenio sempiterno, sí, la plenitud de mi evangelio, enviado a los hijos de los hombres para que tengan bvida y lleguen a ser partícipes de las glorias que serán reveladas en los postreros días, como lo escribieron los profetas y los apóstoles en días antiguos.

  De cierto te digo, mi siervo William, te encuentras limpio, mas no del todo; arrepiéntete, pues, de las cosas que no me complacen, dice el Señor, porque él te las amostrará.

  Y ahora, en verdad, yo, el Señor, te enseñaré lo que quiero con respecto a ti, o sea, lo que es mi voluntad concerniente a ti.

  He aquí, de cierto te digo, es mi voluntad que aproclames mi evangelio de tierra en tierra, y de ciudad en ciudad, sí, en las regiones circunvecinas donde no se haya proclamado.

  No demores muchos días en este lugar; no subas todavía a la tierra de Sión; pero lo que puedas enviar, envíalo; fuera de eso, no pienses en tus bienes.

  aVe a las tierras del Este, btestifica en todo lugar, a todo pueblo, en sus sinagogas, razonando con la gente.

  Vaya contigo mi siervo Samuel H. Smith; no lo abandones, y dale tus instrucciones; y el que fuere fiel será afortalecido en todo lugar, y yo, el Señor, iré con vosotros.

  Pon tus amanos sobre los enfermos, y bsanarán. No vuelvas hasta que yo, el Señor, te lo mande. Ten paciencia en la aflicción. cPide, y recibirás; llama, y se te abrirá.

 10  Procura no verte abrumado. Abandona toda iniquidad. No cometas aadulterio: una tentación que te ha molestado.

 11  aObedece estas palabras, porque son verdaderas y fieles; y magnificarás tu oficio e impulsarás a muchos hasta bSión con ccantos de gozo perpetuo sobre su cabeza.

 12  aPersevera en estas cosas hasta el fin, y tendrás una bcorona de vida eterna a la diestra de mi Padre, que es lleno de gracia y de verdad.

 13  De cierto, así dice el Señor tu aDios, tu Redentor, sí, Jesucristo. Amén.