SECCIÓN 67

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio, en noviembre de 1831 ( History of the Church , 1:224–225). Hubo en la ocasión una conferencia especial, en la cual se consideró y se aprobó la publicación de las revelaciones que ya se habían recibido del Señor por medio del Profeta (véase el encabezamiento de la sección 1). Se decidió que Oliver Cowdery y John Whitmer debían llevar los manuscritos de las revelaciones a Independence, donde W. W. Phelps las publicaría con el título de “Book of Commandments” (El Libro de Mandamientos). Muchos de los hermanos dieron solemne testimonio de que las revelaciones recopiladas hasta entonces para publicarse eran ciertamente verdaderas, según lo que les testificó el Espíritu Santo que se derramó sobre ellos. El Profeta escribe que después de haberse recibido la revelación conocida como la sección 1, surgió una conversación negativa con respecto al lenguaje usado en las revelaciones. Siguió la presente revelación.

1–3, El Señor escucha las oraciones de sus élderes y vela por ellos; 4–9, Desafía a la persona más sabia a reproducir la menor de sus revelaciones; 10–14, Los élderes fieles serán vivificados por el Espíritu y verán la faz de Dios.

  He aquí, escuchad, oh aélderes de mi iglesia que os habéis congregado, cuyas oraciones he oído, cuyos corazones conozco y cuyos deseos han ascendido a mí.

  He aquí, mis aojos están sobre vosotros, y los cielos y la tierra están en mis manos, y las riquezas de la eternidad son mías para dar.

  Os esforzasteis en creer que recibiríais la bendición que se os había ofrecido; mas he aquí, de cierto os digo que existían atemores en vuestros corazones, y en verdad, ésta es la razón por la que no la recibisteis.

  Y ahora yo, el Señor, os doy un atestimonio de la verdad de estos mandamientos que se hallan delante de vosotros.

  Vuestros ojos han estado sobre mi siervo José Smith, hijo; y su alenguaje y sus imperfecciones habéis conocido, y en vuestro corazón habéis procurado conocimiento para poder expresaros en un lenguaje superior al suyo. Esto también lo sabéis.

  Ahora, escoged del Libro de Mandamientos el menor de entre ellos, y nombrad al que de vosotros sea el más asabio;

  y si hay entre vosotros alguien que pueda hacer uno semejante, entonces sois justificados al decir que no sabéis que son verdaderos;

  mas si no podéis hacer uno semejante, estáis bajo condenación si no atestificáis que son verdaderos.

  Porque sabéis que no hay injusticia en ellos, y lo que es ajusto desciende de lo alto, del Padre de las bluces.

 10  Y además, de cierto os digo que es vuestro el privilegio, y os hago una promesa a vosotros los que habéis sido ordenados a este ministerio, que si os despojáis de toda aenvidia y btemor, y os chumilláis delante de mí —porque no sois suficientemente humildes—, el dvelo se rasgará, y me everéis y sabréis que yo soy, no con la mente carnal o natural, sino con la espiritual.

 11  Porque ningún ahombre en la carne ha visto a Dios jamás, a menos que haya sido vivificado por el Espíritu de Dios.

 12  Ni puede hombre anatural alguno aguantar la presencia de Dios, ni conforme a la mente carnal.

 13  No podéis aguantar ahora la presencia de Dios, ni la ministración de ángeles; por consiguiente, continuad con apaciencia hasta bperfeccionaros.

 14  No volváis atrás en vuestras mentes, y cuando seáis adignos, veréis y sabréis en mi propio y debido tiempo lo que os fue conferido por la mano de mi siervo José Smith, hijo. Amén.