Doctrina y Convenios

SECCIÓN 133

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio, el 3 de noviembre de 1831 ( History of the Church , 1:229–234). Como prefacio de esta revelación, el Profeta escribió: “En esta época había muchas cosas que los élderes deseaban saber concernientes a la predicación del evangelio a los habitantes de la tierra y en cuanto al recogimiento; y a fin de poder andar según la luz verdadera y ser instruidos de lo alto, el día 3 de noviembre de 1831 me dirigí al Señor y recibí la siguiente revelación importante” ( History of the Church , 1:229). Esta sección se añadió primeramente al libro de Doctrina y Convenios como un apéndice, y, con posterioridad, se le señaló un número como sección.

1–6, Se manda a los santos prepararse para la Segunda Venida; 7–16, Se manda a todos los hombres huir de Babilonia, ir a Sión y prepararse para el gran día del Señor; 17–35, Él estará en pie sobre el monte de Sión, los continentes se convertirán en una sola tierra y las tribus perdidas de Israel volverán; 36–40, El evangelio se restauró por medio de José Smith para que se predicara en todo el mundo; 41–51, El Señor descenderá con venganza sobre los inicuos; 52–56, Será el año de sus redimidos; 57–74, El evangelio ha de enviarse para la salvación de los santos y para la destrucción de los inicuos.

  Escuchad, oh pueblo de mi iglesia, dice el Señor vuestro Dios, y oíd la palabra del Señor concerniente a vosotros:

  El Señor que avendrá súbitamente a su templo; el Señor que descenderá en bjuicio sobre el mundo con una maldición; sí, sobre todas las naciones que olviden a Dios, y sobre todos los impíos que haya entre vosotros.

  Porque adesnudará su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los extremos de la tierra verán la bsalvación de su Dios.

  Por tanto, preparaos, preparaos, oh mi pueblo; santificaos, juntaos vosotros, oh pueblo de mi iglesia, sobre la tierra de Sión, todos vosotros a quienes no se ha mandado permanecer.

  Salid de aBabilonia. Sed blimpios los que lleváis los vasos del Señor.

  Convocad vuestras asambleas solemnes y acomunicaos a menudo los unos con los otros. Invoque todo varón el nombre del Señor.

  Sí, de cierto os digo otra vez, el momento ha llegado en que la voz del Señor se dirige a vosotros: Salid de Babilonia; acongregaos de entre las naciones, de los bcuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

  aEnviad a los élderes de mi iglesia a las naciones que se encuentran lejos; a las bislas del mar; enviadlos a los países extranjeros; llamad a todas las naciones, primeramente a los cgentiles y luego a los djudíos.

  Y he aquí, éste será su pregón y la voz del Señor a todo pueblo: Id a la tierra de Sión para que se ensanchen las fronteras de mi pueblo, y sean fortalecidas sus aestacas, y bSión se extienda hasta las regiones inmediatas.

 10  Sí, óigase el pregón entre todo pueblo: Despertad y levantaos y salid a recibir al aEsposo; he aquí, el Esposo viene; salid a recibirlo. Preparaos para el bgran día del Señor.

 11  aVelad, pues, porque bno sabéis ni el día ni la hora.

 12  Huyan, pues, a aSión los que se hallan bentre los gentiles.

 13  Y huyan a aJerusalén los que son de bJudá, a los cmontes de la dcasa del Señor.

 14  Salid de en medio de las naciones, sí, de Babilonia, de en medio de la iniquidad, que es la Babilonia espiritual.

 15  Pero de cierto, así dice el Señor, no sea vuestra huida con aprisa, sino prepárense todas las cosas delante de vosotros; y bno mire hacia atrás el que salga, no sea que le sobrevenga una destrucción repentina.

 16  Dad oído y escuchad, oh habitantes de la tierra. aEscuchad unánimes, vosotros los élderes de mi iglesia, y oíd la voz del Señor, porque él llama a todos los hombres y manda a todos en todas partes que se barrepientan.

 17  Porque, he aquí, Dios el Señor ha aenviado al ángel para que proclame en medio del cielo: Preparad la vía del Señor y benderezad sus senderos, porque la hora de su cvenida está cerca,

 18  cuando el aCordero estará en pie sobre el bmonte de Sión, y con él cciento cuarenta y cuatro mil, que tendrán el nombre de su Padre escrito en la frente.

 19  Por tanto, preparaos para la avenida del bEsposo; salid, salid a recibirlo.

 20  Porque he aquí, ase pondrá de pie sobre el monte de los Olivos y sobre el potente océano, sí, el gran abismo, y sobre las islas del mar y sobre la tierra de Sión.

 21  Y aalzará su voz desde bSión, y hablará desde Jerusalén, y se oirá su voz entre todo pueblo.

 22  Y será una voz como el aestruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes btruenos que cderribarán los montes; y no se hallarán los valles.

 23  Mandará al mar profundo, y será arrojado hacia los países del norte, y las aislas serán una sola tierra;

 24  y la tierra de aJerusalén y la de Sión volverán a su propio lugar, y la tierra será como en los días antes de ser bdividida.

 25  Y el Señor, sí, el Salvador, estará en medio de su pueblo y areinará sobre toda carne.

 26  Y los que estén en los apaíses del norte serán recordados ante el Señor, y sus profetas oirán su voz, y no se contendrán por más tiempo; y herirán las peñas, y el hielo fluirá ante su presencia.

 27  Y se levantará una acalzada en medio del gran mar.

 28  Sus enemigos llegarán a serles por presa,

 29  y en los ayermos desolados brotarán pozos de aguas vivas; y la tierra reseca no volverá a tener sed.

 30  Y traerán sus ricos tesoros a los hijos de aEfraín, mis siervos.

 31  Y los confines de los acollados eternos temblarán ante su presencia.

 32  Y allí se postrarán, y serán coronados de gloria, sí, en Sión, por la mano de los siervos del Señor, los hijos de Efraín.

 33  Y serán llenos de acantos de gozo sempiterno.

 34  He aquí, ésta es la bendición del Dios eterno sobre las atribus de Israel, y la bendición más rica sobre la cabeza de bEfraín y sus compañeros.

 35  Y también los de la tribu de aJudá, después de su aflicción, serán purificados en bsantidad ante el Señor, para morar en su presencia día y noche, para siempre jamás.

 36  Y ahora, de cierto dice el Señor, para que se sepan estas cosas entre vosotros, oh habitantes de la tierra, he enviado a mi aángel para volar por en medio del cielo con el bevangelio eterno, el cual ha aparecido a algunos y lo ha entregado al hombre, y se aparecerá a muchos que moran en la tierra.

 37  Y este aevangelio será bpredicado a ctoda nación, y tribu, y lengua, y pueblo.

 38  Y los siervos de Dios saldrán, proclamando en alta voz: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado;

 39  y aadorad a aquel que ha hecho el cielo, la tierra, el mar y las fuentes de las aguas,

 40  invocando el nombre del Señor día y noche, diciendo: ¡Oh, que ahendieras los cielos; que descendieras; que los montes se derritieran ante tu presencia!

 41  Y será contestado sobre su cabeza, porque la presencia del Señor será como el fuego de fundición que abrasa, y como fuego que hace ahervir las aguas.

 42  Oh Señor, tú bajarás para dar a conocer tu nombre a tus adversarios, y todas las naciones temblarán ante tu presencia,

 43  cuando obres cosas terribles, cosas que no esperan;

 44  sí, cuando desciendas y se derritan los montes delante de tu presencia, arecibirás a aquel que se regocija y obra rectamente, que se acuerda de ti en tus vías.

 45  Porque desde el principio del mundo no han escuchado los hombres, ni percibido con sus oídos, ni ha visto ojo alguno, además de ti, oh Dios, cuán grandes cosas has apreparado para aquel que te bespera.

 46  Y se dirá: a ¿Quién es éste que bdesciende de Dios en el cielo con ropas teñidas; sí, de regiones desconocidas, vestido con su atavío glorioso, que viene en la grandeza de su potencia?

 47  Y él dirá: Soy aquel que hablé en justicia, poderoso para salvar.

 48  Y los vestidos del Señor serán arojos; y su ropa como del que ha pisado el lagar.

 49  Y tan grande será la gloria de su presencia, que el asol esconderá su faz avergonzado, y la luna retendrá su luz, y las estrellas serán arrojadas de sus lugares.

 50  Y se oirá su voz: He apisado yo solo el lagar y he traído juicio sobre todo pueblo; y nadie estuvo conmigo;

 51  y los he hollado con mi furor y los pisé con mi ira, y con su sangre he asalpicado mis vestidos y manchado toda mi ropa; porque éste fue el día de venganza que estaba en mi corazón.

 52  Y ahora el año de mis redimidos ha llegado; y harán memoria de la amorosa bondad de su Señor, y de todo lo que sobre ellos ha conferido de acuerdo con su bondad, y de acuerdo con su amorosa misericordia, para siempre jamás.

 53  En todas las aaflicciones de ellos, él fue afligido. Y el ángel de su presencia los salvó; y en su bamor y en su clemencia los credimió, los sostuvo y los llevó todos los días de la antigüedad;

 54  sí, y también a aEnoc y a los que estuvieron con él; a los profetas que antes de él fueron; también a bNoé y a los que fueron antes de él; y también a cMoisés y a los que fueron antes de él;

 55  y de Moisés a Elías, y de Elías a Juan, los cuales estuvieron con Cristo en su aresurrección, y los santos apóstoles, con Abraham, Isaac y Jacob, estarán en la presencia del Cordero.

 56  Y los asepulcros de los bsantos serán cabiertos; y saldrán y estarán a la ddiestra del Cordero cuando él esté en pie sobre el emonte de Sión y sobre la ciudad santa, la fNueva Jerusalén; y cantarán el gcántico del hCordero día y noche para siempre jamás.

 57  Y por tal razón, a fin de que los hombres fuesen hechos participantes de las aglorias que iban a ser reveladas, el Señor envió la plenitud de su bevangelio, su convenio sempiterno, razonando con sencillez y claridad,

 58  a fin de preparar a los débiles para las cosas que vendrán sobre la tierra, y para la obra del Señor en aquel día en que los adébiles confundirán a los sabios, y el bmenor se hará nación fuerte, y cdos pondrán en fuga a sus decenas de millares.

 59  Y con lo débil de la tierra atrillará el Señor a las naciones por el poder de su Espíritu.

 60  Y por esta razón se dieron estos mandamientos; se mandó que se retuviesen del mundo el día en que fueron dados, pero ahora han de air a btoda carne;

 61  y esto de acuerdo con la disposición y la voluntad del Señor, que reina sobre toda carne.

 62  Y al que se aarrepienta y se bsantifique ante el Señor, se dará la cvida eterna.

 63  Y sobre los que no aescuchen la voz del Señor se cumplirá lo que escribió el profeta Moisés, que serán bdesarraigados de entre el pueblo.

 64  Y también lo que fue escrito por el profeta aMalaquías: Porque he aquí, viene el bdía cardiente como un horno, y todos los soberbios, sí, y todos los que hacen maldad serán rastrojo; y aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.

 65  Por tanto, ésta será la respuesta del Señor a ellos:

 66  El día en que vine a los míos, ninguno de vosotros me arecibió, y fuisteis echados fuera.

 67  Cuando llamé otra vez, no hubo de vosotros quien contestara; sin embargo, mi abrazo no fue acortado en lo más mínimo para que yo no redimiera, ni tampoco mi bpoder para rescatar.

 68  He aquí, con mi reprensión aseco el mar. Vuelvo los ríos en desierto; hieden sus peces y mueren de sed.

 69  Visto de obscuridad los cielos, y su cubierta hago yo de cilicio.

 70  Y aesto os vendrá de mi mano: En angustia yaceréis.

 71  He aquí, no hay quien os rescate, porque no obedecisteis mi voz cuando os llamé desde los cielos; no creísteis a mis siervos, y cuando os fueron aenviados, no los recibisteis.

 72  De manera que, asellaron el testimonio y ataron la ley, y vosotros fuisteis entregados a las tinieblas.

 73  Éstos irán a las tinieblas de afuera, donde es el alloro y el llanto y el crujir de dientes.

 74  He aquí, el Señor vuestro Dios lo ha hablado. Amén.