1. A
  2. B
  3. C
  4. D
  5. E
  6. F
  7. G
  8. H
  9. I
  10. J
  11. K
  12. L
  13. M
  14. N
  15. O
  16. P
  17. Q
  18. R
  19. S
  20. T
  21. U
  22. V
  23. W
  24. Y
  25. Z

Alma, Hijo de Alma

Véase también Alma, padre; Amulek; Mosíah, hijos de.

En el Libro de Mormón, el primer juez superior y profeta de la nación nefita. En su juventud procuró destruir la Iglesia (Mos. 27:8–10). No obstante, se le apareció un ángel y se convirtió al evangelio (Mos. 27:8–24; Alma 36:6–27). Posteriormente, renunció al puesto de juez superior para dedicarse a enseñar al pueblo (Alma 4:11–20).

El libro de Alma

Uno de los libros que se encuentran en el Libro de Mormón, el cual consta de un compendio de los registros de los profetas Alma, hijo de Alma, y su hijo Helamán. Los acontecimientos que se describen en el libro tuvieron lugar aproximadamente entre los años 91 y 52 a.C. El libro contiene 63 capítulos; en los primeros cuatro se describe la rebelión de los seguidores de Nehor y Amlici contra los nefitas. Las resultantes guerras fueron de las más destructivas de la historia nefita hasta esa época. Los capítulos del 5 al 16 contienen el relato de los primeros viajes misionales de Alma, incluso el sermón sobre el Buen Pastor (Alma 5) y su predicación con Amulek en la ciudad de Ammoníah. Los capítulos del 17 al 27 contienen el relato sobre los hijos de Mosíah y su ministerio entre los lamanitas. Los capítulos del 28 al 44 contienen algunos de los sermones más importantes de Alma. En el capítulo 32, Alma compara la palabra a una semilla; en el 36, se encuentra el relato que hizo a su hijo Helamán de la historia de su propia conversión. En los capítulos del 39 al 42, se encuentran los consejos de Alma a su hijo Coriantón, que había faltado a la moral; en este importante sermón, explica la justicia, la misericordia, la resurrección y la Expiación. En los capítulos del 45 al 63 se describen las guerras nefitas de aquellos tiempos y las migraciones bajo la dirección de Hagot. Grandes líderes como el capitán Moroni, Teáncum y Lehi ayudaron a preservar a los nefitas con sus actos valerosos y oportunos.