José de Arimatea

    Fue miembro del sanedrín, discípulo de Cristo, rico y fiel israelita que no tomó parte alguna en condenar a nuestro Señor. Después de la Crucifixión, José envolvió el cuerpo del Señor en una sábana limpia y lo puso en su propio sepulcro labrado en la peña (Mateo 27:57–60; Mar. 15:43–46; Lucas 23:50–53; Juan 19:38–42).