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Reino de Dios o de los cielos

El reino de Dios sobre la tierra es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (DyC 65). La finalidad de la Iglesia es preparar a sus miembros para vivir eternamente en el reino celestial, o reino de los cielos. No obstante, en las Escrituras a veces se hace referencia a la Iglesia como al reino de los cielos, o sea, que la Iglesia es el reino de los cielos sobre la tierra.

Aunque La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el reino de Dios sobre la tierra, en la actualidad está limitado a un reino eclesiástico. Durante el Milenio, el reino de Dios gobernará tanto eclesiástica como políticamente.

  • Jehová es Rey eternamente y para siempre, Sal. 10:16 (Sal. 11:4).
  • El Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, Dan. 2:44 (DyC 138:44).
  • Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado, Mateo 3:2 (Mateo 4:17).
  • Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra, Mateo 6:10.
  • Buscad primeramente el reino de Dios, Mateo 6:33 (3 Ne. 13:33).
  • Te daré las llaves del reino de los cielos, Mateo 16:19.
  • Venid, heredad el reino preparado para vosotros Mateo 25:34.
  • Cuando tome los sacramentos con vosotros en el reino de mi Padre, Mateo 26:26–29.
  • Veréis a todos los profetas en el reino de Dios, Lucas 13:28.
  • Los injustos no heredarán el reino de Dios, 1 Cor. 6:9.
  • La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, 1 Cor. 15:50.
  • Antes de buscar riquezas, buscad el reino de Dios, Jacob 2:18.
  • Ninguna cosa impura puede heredar el reino del cielo, Alma 11:37.
  • Para que con ellas reposes en el reino de mi Padre, DyC 15:6.
  • A vosotros se os ha dado el reino, o en otras palabras, las llaves de la Iglesia, DyC 42:69 (65:2).
  • Extiéndase el reino de Dios, para que venga el reino de los cielos, DyC 65:5–6.
  • Las llaves de este reino nunca te serán quitadas, DyC 90:3.
  • Quienes te reciban como niños pequeños, recibirán mi reino, DyC 99:3.
  • Así se llamará mi Iglesia en los postreros días, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, DyC 115:4.
  • Los cielos nos fueron abiertos, y vi el reino celestial de Dios, DyC 137:1–4.