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  25. Z

Ministrar, ministro

Véase también Sacerdocio; Servicio

Llevar a cabo la obra del Señor sobre la tierra. Es preciso que sea Dios quien llame a Sus siervos escogidos para que ministren en Su obra. Cuando los verdaderos ministros hacen la voluntad del Señor, lo representan a Él en sus deberes oficiales y actúan como agentes Suyos (DyC 64:29), llevando a cabo de esa manera la obra necesaria para la salvación del género humano. El Señor nos ha dado apóstoles, profetas, evangelistas, sumos sacerdotes, setentas, élderes, obispos, presbíteros, maestros, diáconos, ayudas y gobiernos a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio (1 Cor. 12:12–28; Efe. 4:11–16; DyC 20; 107).

  • Le ha escogido Jehová para administrar en el nombre de Jehová: Deut. 18:5.
  • Ministros de nuestro Dios seréis llamados: Isa. 61:6.
  • El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir: Mateo 20:26–28.
  • Para esto he aparecido, para ponerte por ministro y testigo: Hech. 26:16–18.
  • Dios no es injusto para olvidar vuestra obra de amor al haber ministrado a los santos: Heb. 6:10.
  • Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da: 1 Pe. 4:10–11.
  • Es el deber de los Doce ordenar ministros evangelistas: DyC 107:39–40.
  • Se puede apartar a un sumo sacerdote para administrar las cosas temporales: DyC 107:71–72.
  • Estos setenta han de ser ministros viajantes: DyC 107:93–97.
  • Los élderes son ordenados para ser ministros residentes de mi iglesia: DyC 124:137.