1. A
  2. B
  3. C
  4. D
  5. E
  6. F
  7. G
  8. H
  9. I
  10. J
  11. K
  12. L
  13. M
  14. N
  15. O
  16. P
  17. Q
  18. R
  19. S
  20. T
  21. U
  22. V
  23. W
  24. Y
  25. Z

Pedro

En el Nuevo Testamento, a Pedro originalmente se le conocía como Simón (2 Pe. 1:1), un pescador de Betsaida que vivía en Capernaum con su esposa. Jesús sanó a la suegra de Pedro (Mar. 1:29–31). Jesús lo llamó a él y a su hermano Andrés, para que fueran sus discípulos (Mateo 4:18–22; Mar. 1:16–18; Lucas 5:1–11). El Señor le dio el nombre de Cefas, que, en arameo significa “vidente” o “piedra” (Juan 1:40–42; TJS, Juan 1:42). Aun cuando en el Nuevo Testamento se mencionan algunas de las debilidades humanas de Pedro, también se nos dice que las venció y que fue fortificado mediante su fe en Jesucristo.

Pedro declaró que Jesús era el Cristo y el Hijo de Dios (Juan 6:68–69), y el Señor lo escogió para poseer las llaves del reino sobre la tierra (Mateo 16:13–18). En el Monte de la Transfiguración, Pedro vio al Salvador transfigurado, así como a Moisés y al profeta Elías (Mateo 17:1–9).

Pedro fue el principal de los Apóstoles de su época; y después de la muerte, resurrección y ascensión del Salvador, fue él quien convocó a la Iglesia y dirigió el llamamiento de un Apóstol para reemplazar a Judas Iscariote (Hech. 1:15–26). Pedro y Juan sanaron a un hombre cojo de nacimiento (Hech. 3:1–16) y fueron milagrosamente librados de la prisión (Hech. 5:11–29; 12:1–19). Fue mediante el ministerio de Pedro que el evangelio se llevó por vez primera a los gentiles (Hech. 10–11). En estos postreros días, Pedro, junto con Santiago y Juan, descendió del cielo y confirió el Sacerdocio de Melquisedec y las llaves correspondientes a José Smith y a Oliver Cowdery (DyC 27:12–13; 128:20).

Primera epístola de Pedro

La primera epístola la escribió desde “Babilonia” (probablemente Roma), poco después que Nerón había empezado a perseguir a los cristianos, y la dirigió a los cristianos de la región que hoy día se denomina Asia Menor.

En el capítulo 1, Pedro habla de la función preordenada de Cristo como Redentor. En los capítulos 2 y 3, explica que Cristo es la principal piedra del ángulo de la Iglesia, que los santos tienen un real sacerdocio y que Cristo predicó a los espíritus encarcelados. En los capítulos 4 y 5, explica por qué se predica el evangelio a los muertos y por qué los ancianos (élderes) deben apacentar la grey.

Segunda epístola de Pedro

En el capítulo 1, el Apóstol exhorta a los santos a hacer firme su vocación y elección. En el capítulo 2, advierte contra los falsos maestros. En el capítulo 3, habla de los últimos días y de la segunda venida de Cristo.