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Remisión de pecados

El perdón de las malas acciones después de cumplir con la condición de que primero haya arrepentimiento. La remisión de los pecados se hace posible por medio de la expiación de Jesucristo. El hombre puede obtener la remisión de sus pecados si tiene fe en Cristo, si se arrepiente de sus pecados, si recibe las ordenanzas del bautismo y la imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo, y si obedece los mandamientos de Dios (AdeF 3;4).

  • Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, Isa. 1:16–18.
  • Esto es mi sangre, que por muchos es derramada para remisión de los pecados, Mateo 26:28 (Heb. 9:22–28; DyC 27:2).
  • Arrepentíos, y bautícese cada uno para perdón de los pecados, Hech. 2:38 (Lucas 3:3; DyC 107:20).
  • Todos los que creen en Jesucristo recibirán perdón de pecados Hech. 10:43 (Mos. 3:13).
  • Cristo es la fuente a la que han de acudir para la remisión de sus pecados, 2 Ne. 25:26.
  • A fin de retener la remisión de vuestros pecados, velad por los pobres y los necesitados, Mos. 4:11–12, 26.
  • El que se arrepienta tendrá derecho a reclamar la misericordia, para la remisión de sus pecados, Alma 12:34.
  • El cumplimiento de los mandamientos trae la remisión de los pecados, Moro. 8:25.
  • El Sacerdocio Aarónico tiene las llaves del bautismo por inmersión para la remisión de pecados, DyC 13:1 (84:64, 74; AdeF 4).
  • Yo, el Señor, no recuerdo más sus pecados, DyC 58:42–43 (Ezeq. 18:21–22).
  • A ellos se les enseñó el bautismo vicario para la remisión de los pecados DyC 138:33.