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Salvación de los muertos

La oportunidad que tienen los que hayan muerto sin haber recibido las ordenanzas salvadoras del evangelio de que miembros dignos de la Iglesia efectúen esas ordenanzas por ellos en los templos. En el mundo de los espíritus se predica el evangelio a los muertos, y éstos pueden aceptar las ordenanzas que se lleven a cabo por ellos aquí en la tierra.

Los miembros fieles de la Iglesia hacen investigación y preparan su historia familiar para determinar el nombre y la fecha de nacimiento de sus antepasados a fin de que se puedan efectuar por ellos las ordenanzas de salvación.

  • Para que digas a los presos: Salid, Isa. 49:9 (Isa. 24:22; 1 Ne. 21:9).
  • A publicar libertad a los cautivos, Isa. 61:1 (Lucas 4:18).
  • Hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, Mal. 4:5–6 (3 Ne. 25:5–6; DyC 110:13–16).
  • Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, Juan 5:25.
  • ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?, 1 Cor. 15:29.
  • Cristo predicó a los espíritus encarcelados, 1 Pe. 3:18–20.
  • Por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, 1 Pe. 4:6.
  • El Hijo visitó a los espíritus en prisión y les predicó el evangelio, DyC 76:73.
  • Entonces viene la redención de los que han recibido su parte en aquella prisión, DyC 88:99.
  • No hay una pila bautismal sobre la tierra en la que mis santos puedan ser bautizados por los que han muerto, DyC 124:29.
  • Todos los que han muerto sin el conocimiento del evangelio, pero quienes lo habrían recibido, serán herederos del reino celestial, DyC 137:7–10.
  • Apareció el Hijo de Dios y declaró libertad a los cautivos que habían sido fieles, DyC 138:18.
  • Salieron cuantos espíritus se hallaban en la prisión, Moisés 7:57.