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  24. Y
  25. Z

Alma

Véase también Cuerpo; Espíritu.

En las Escrituras se habla de las almas en tres sentidos: (1) refiriéndose a los seres espirituales, tanto antes de nacer como después de morir (Alma 40:11–14; Abr. 3:23); (2) hablando del espíritu y el cuerpo mortal, unidos en la vida terrenal (Abr. 5:7); y (3) cuando se trata de un ser inmortal y resucitado cuyo espíritu y cuerpo se han unido inseparablemente (DyC 88:15–16; Alma 40:23).

  • La sangre hace expiación por el alma Lev. 17:11.
  • Jehová confortará mi alma Sal. 23:1–3.
  • Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, Mateo 22:37 (Mar. 12:30).
  • El diablo engaña sus almas, 2 Ne. 28:21.
  • Ofrecedle vuestras almas enteras como ofrenda, Omni 1:26.
  • La palabra empieza a ensanchar mi alma, Alma 32:28.
  • Su alma nunca tendrá hambre ni sed, 3 Ne. 20:8.
  • El pan y el agua sacramentales son santificados para las almas de todos los que participen de ellos, Moro. 4–5 (DyC 20:77–79).
  • Los obreros del reino traen salvación a su alma por medio de su servicio, DyC 4:2, 4.
  • El valor de las almas es grande, DyC 18:10.
  • Habéis nacido en el mundo mediante el agua, y la sangre, y el espíritu, y así habéis llegado a ser alma viviente, Moisés 6:59.

El valor de las almas

Todos los seres humanos son hijos espirituales de Dios, quien se interesa en cada uno de ellos y considera importante a cada uno. Por ser sus hijos, tienen el potencial de llegar a ser como Él. Por consiguiente, grande es el valor de ellos.

  • Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente Lucas 15:10.
  • Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, Juan 3:16.
  • No podían soportar que alma humana alguna pereciera, Mos. 28:3.
  • ¿No es un alma tan preciosa para Dios ahora, como lo será en el tiempo de su venida?, Alma 39:17.
  • Lo que será de mayor valor para ti será traer almas a mí, DyC 15:6.
  • Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios, DyC 18:10–15.
  • Ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre, Moisés 1:39.