Traducción de José Smith Apéndice

TJS, Mateo 7:1–2. Compárese con Mateo 7:1–2

No juzguéis injustamente.

1 Estas son las palabras que Jesús enseñó a sus discípulos que dijeran a la gente:

2 No juzguéis injustamente, para que no seáis juzgados; sino juzgad con justo juicio.

TJS, Mateo 7:4–8. Compárese con Mateo 7:3–5

Jesús enseña a Sus discípulos a hacer frente a los escribas, a los fariseos, a los sacerdotes y a los levitas por motivo de la hipocresía de estos.

4 Y otra vez, les diréis, ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?

5 O, ¿cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo; y no puedes ver una viga en tu propio ojo?

6 Y Jesús dijo a sus discípulos: ¿Ves a los escribas, y a los fariseos, y a los sacerdotes y a los levitas? Ellos enseñan en sus sinagogas, pero no guardan la ley ni los mandamientos; y todos se han extraviado, y están bajo pecado.

7 Ve y diles: ¿Por qué enseñáis a los hombres la ley y los mandamientos, cuando vosotros mismos sois hijos de corrupción?

8 Diles: ¡Hipócritas!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

TJS, Mateo 7:9–11. Compárese con Mateo 7:6

Jesús enseña a Sus discípulos a predicar el arrepentimiento y a no dar a conocer al mundo los misterios del reino.

9 Id por el mundo, diciendo a todos: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se os ha acercado.

10 Y los misterios del reino guardaréis dentro de vosotros, porque no está bien dar lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.

11 Porque el mundo no puede recibir aquello que vosotros mismos no podéis soportar; por tanto, no les daréis vuestras perlas, no sea que se vuelvan y os despedacen.

TJS, Mateo 7:12–17. Compárese con Mateo 7:7–8

Jesús enseña a Sus discípulos que el Padre da revelación a todos los que piden.

12 Decidles: Pedid a Dios; pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

13 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

14 Y entonces sus discípulos le dijeron: Ellos nos dirán: Nosotros somos justos, y no tenemos necesidad de que hombre alguno nos enseñe. Sabemos que Dios oyó a Moisés y a algunos de los profetas; pero a nosotros no nos oirá.

15 Y dirán: Tenemos la ley para nuestra salvación, y eso nos basta.

16 Entonces, respondiendo Jesús, dijo a sus discípulos: Así les diréis:

17 ¿Qué hombre entre vosotros, teniendo un hijo que esté fuera y le diga: Padre, abre tu casa para que yo entre y cene contigo, no le dirá: Entra, hijo mío, porque lo mío es tuyo, y lo tuyo es mío?