Selecciones de la Traducción de José Smith

TJS Mateo 7:9–11 (compárese con Mateo 7:7–8)

(Jesús enseña a Sus discípulos que el Padre da revelación a todos los que piden.)

  Id por el mundo, diciendo a todos: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se os ha acercado.

 10  Y los misterios del reino guardaréis dentro de vosotros, porque no está bien dar lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.

 11  Porque el mundo no puede recibir aquello que vosotros mismos no podéis soportar; por tanto, no les daréis vuestras perlas, no sea que se vuelvan y os despedacen.

TJS Mateo 7:6–8 (véase Mateo 7:3–5)

(Jesús enseña a Sus discípulos a hacer frente a los escribas, a los fariseos, a los sacerdotes y a los levitas por motivo de la hipocresía de éstos.)

  Y Jesús dijo a sus discípulos: ¿Ves a los escribas, y a los fariseos, y a los sacerdotes y a los levitas? Ellos enseñan en sus sinagogas, pero no guardan la ley ni los mandamientos; y todos se han extraviado, y están bajo pecado.

  Ve y diles: ¿Por qué enseñáis a los hombres la ley y los mandamientos, cuando vosotros mismos sois hijos de corrupción?

  Diles: ¡Hipó critas!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

TJS Mateo 7:12–17 (véase Mateo 7:7–8)

(Jesús enseña a Sus discípulos que el Padre da revelación a todos los que piden.)

 12  Decidles: Pedid a Dios; pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

 13  Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

 14  Y entonces sus discípulos le dijeron: Ellos nos dirán: Nosotros somos justos, y no tenemos necesidad de que hombre alguno nos enseñe. Sabemos que Dios oyó a Moisés y a algunos de los profetas; pero a nosotros no nos oirá.

 15  Y dirán: Tenemos la ley para nuestra salvació n, y eso nos basta.

 16  Entonces, respondiendo Jesús, dijo a sus discípulos: Así les diréis:

 17  ¿Qué hombre entre vosotros, teniendo un hijo que esté fuera y le diga: Padre, abre tu casa para que yo entre y cene contigo, no le dirá: Entra, hijo mío, porque lo mío es tuyo, y lo tuyo es mío?