Traducción de José Smith Apéndice

TJS, Salmos 14:1–7. Compárese con Salmos 14:1–7

El salmista ve la pérdida de la verdad en los últimos días y contempla con esperanza el establecimiento de Sion.

1 Dice el necio en su corazón: No hay hombre que haya visto a Dios. Pues él no se manifiesta a nosotros, por tanto, no hay Dios. He aquí, se han corrompido; han hecho obras abominables, y ninguno de ellos hace el bien.

2 Porque Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, y con su voz dijo a su siervo: Busca entre los hijos de los hombres para ver si hay algunos que entiendan a Dios. Y abrió su boca a Jehová, y dijo: He aquí, todos estos dicen que son tuyos.

3 Jehová respondió y dijo: Todos se han desviado, a una se han corrompido, no verás a ninguno de ellos que haga el bien, no, ni siquiera a uno.

4 Todos los que tienen por maestros son los que hacen iniquidad, y no hay conocimiento en ellos. Son los que devoran a mi pueblo. Comen pan y no invocan a Jehová.

5 Ellos tiemblan de espanto, porque Dios mora con la generación de los justos. Él es el consejo del pobre, porque se avergüenzan de los inicuos, y huyen para que Jehová los refugie.

6 Se avergüenzan del consejo del pobre, porque Jehová es su refugio.

7 ¡Oh, que Sion saliese de los cielos, la salvación de Israel! Oh, Jehová, ¿cuándo establecerás a Sion? Cuando Jehová haga volver de la cautividad a su pueblo, se regocijará Jacob, se alegrará Israel.