Primera Epístola del Apóstol San Pablo a los Corintios

Capítulo 10

Cristo es el Dios de los de Israel y la Roca espiritual que los guió — El antiguo Israel se rebeló contra Cristo — Pablo compara los sacramentos verdaderos con los falsos.

 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la anube, y todos pasaron por el bmar;

 y todos en Moisés fueron abautizados en la nube y en el mar;

 y todos comieron el mismo aalimento espiritual;

 y todos bebieron la misma abebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la broca era Cristo.

 Pero Dios no se aagradó de muchos de ellos, por lo cual quedaron btendidos en el desierto.

 Estas cosas sucedieron acomo ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó ael pueblo a comer y a beber, y se levantó a divertirse.

 Ni aforniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.

 Ni atentemos a Cristo, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.

 10 Ni amurmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y bperecieron por el destructor.

 11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo; ay están escritas para nuestra badmonición, para quienes ha llegado el fin de los siglos.

 12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no acaiga.

 13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser atentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la bsalida, para que podáis soportar.

 14 Por tanto, amados míos, huid de la aidolatría.

 15 Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo.

 16 La acopa de bendición que bendecimos, ¿no es la bcomunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

 17 Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan.

 18 Mirad a Israel según la carne: Los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar?

 19 ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los aídolos?

 20 Antes bien, digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo asacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.

 21 No podéis beber la acopa del Señor y la copa de los demonios; no podéis ser partícipes de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

 22 ¿O provocaremos a acelos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

 23 aTodo me es lícito, pero no todo bconviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.

 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

 25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia;

 26 porque del Señor es la atierra y su plenitud.

 27 Y si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

 28 Pero si alguien os dice: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia, porque del Señor es la tierra y su plenitud.

 29 La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues, ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por la aconciencia de otro?

 30 Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello por lo que doy gracias?

 31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, ahacedlo todo para la gloria de Dios.

 32 No seáis atropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;

 33 como también yo en todas las cosas complazco a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean asalvos.