Primera Epístola del Apóstol San Pablo a los Corintios

Capítulo 6

Los miembros de la Iglesia no deben litigar unos con otros ante los tribunales — Los injustos no serán salvos — Los verdaderos santos constituyen el templo del Espíritu Santo.

 ¿Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a ajuicio delante de los injustos, y no delante de los santos?

 ¿O no sabéis que los santos han de ajuzgar al bmundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

 Por tanto, si tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?

 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos,

 sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?

 Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien ael agravio? ¿por qué no sufrís más bien el ser defraudados?

 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos.

 ¿No sabéis que los ainjustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los bfornicarios, ni los idólatras, ni los cadúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

 10 ni los aladrones, ni los avaros, ni los bborrachos, ni los cmaldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.

 11 Y esto erais algunos, mas ya habéis sido alavados, mas ya habéis sido bsantificados, mas ya habéis sido cjustificados en el dnombre del Señor Jesús, y por el eEspíritu de nuestro Dios.

 12 aTodas las cosas me son lícitas, mas no todas bconvienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me someteré al poder de ninguna.

 13 Los alimentos son para el vientre, y el vientre para los alimentos; pero a él y a ellas tanto al uno como a los otros destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la afornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.

 14 Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos alevantará con su poder.

 15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré pues los miembros de Cristo, y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo!

 16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un solo cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán auna sola carne.

 17 Pero el que se une al Señor, aun solo espíritu es.

 18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo; pero el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

 19 ¿O no sabéis que vuestro acuerpo es btemplo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el que tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

 20 Porque habéis sido acomprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.