Primera Epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo

Capítulo 4

Pablo describe la apostasía de los últimos días — Cristo es el Salvador de todos los hombres, sobre todo de los que creen.

 Pero el Espíritu dice claramente que, en los aúltimos tiempos, algunos bapostatarán de la fe, escuchando a cespíritus engañadores y a ddoctrinas de demonios;

 que con ahipocresía hablarán bmentira, teniendo cauterizada la cconciencia.

 Que aprohibirán bcasarse y mandarán cabstenerse de alimentos que Dios creó para que con dacción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

 Porque todo lo que Dios creó es abueno, y nada hay que desechar, si se recibe con bacción de gracias,

 porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

 Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

 Desecha las fábulas profanas y de viejas, y ejercítate para la piedad.

 Porque el ejercicio corporal apara poco es provechoso, pero la bpiedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera.

 Palabra fiel es ésta, y digna de ser recibida por todos.

 10 Que por esto mismo trabajamos y sufrimos aoprobios, porque besperamos en el Dios viviente, que es el cSalvador de todos los hombres, mayormente de los que dcreen.

 11 Esto manda y enseña.

 12 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé aejemplo de los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe y en bpureza.

 13 Entre tanto que voy, ocúpate en aleer, en exhortar, en enseñar.

 14 No descuides el adon que hay en ti, que te fue dado por medio de bprofecía con la cimposición de las dmanos del econsejo de ancianos.

 15 aMedita estas cosas; ocúpate en ellas, para que tu progreso sea manifiesto a todos.

 16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te asalvarás a ti mismo y a los que te oigan.