Epístola del Apóstol San Pablo a los Gálatas

Capítulo 3

Dios dio el Evangelio a Abraham — La ley de Moisés se añadió por causa de las transgresiones — La ley fue un ayo para llevar a Israel a Cristo — Los santos son hijos de Dios por la fe — Todos los que son de la fe y son bautizados en Cristo llegan a ser descendencia de Abraham.

 ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os afascinó, para bno obedecer la verdad, a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente como crucificado?

 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por ael oír con fe?

 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne?

 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano?, si de veras fue en vano.

 Aquel, pues, que os da el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

 Como Abraham creyó a Dios y le fue contado por ajusticia.

 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son ahijos de Abraham.

 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los agentiles, banunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las cnaciones.

 Así que los que son de fe son abenditos con el creyente Abraham.

 10 Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición. Porque escrito está: aMaldito todo aquel que no permanezca en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

 11 Y que por la ley ninguno se justifica ante Dios, es evidente, porque: El justo por la afe vivirá.

 12 Pero la ley no procede de la fe, sino que dice: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.

 13 Cristo nos aredimió de la bmaldición de la cley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque está escrito: dMaldito todo el que es colgado en un madero),

 14 para que en aCristo Jesús la bendición de Abraham fuese sobre los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la bpromesa del Espíritu.

 15 Hermanos, hablo en términos humanos: Un apacto, aunque sea de hombre, una vez confirmado, nadie lo invalida ni le añade.

 16 Ahora bien, a aAbraham fueron hechas las bpromesas, y a su descendencia. No dice: Y a los descendientes, como si hablara de muchos, sino como de uno: Y a tu descendencia, la cual es Cristo.

 17 Esto, pues, digo: El aconvenio previamente confirmado por Dios para con Cristo, la ley, que fue hecha bcuatrocientos treinta años después, no lo abroga, como para invalidar la promesa.

 18 Porque si la aherencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero mediante la promesa, Dios la concedió a Abraham.

 19 aEntonces, ¿de qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la descendencia a quien fue hecha la promesa, ordenada aquélla por medio de ángeles por mano de un mediador.

 20 Y el mediador no es de uno solo, pero Dios es uno.

 21 Entonces, ¿está la ley contra las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia sería verdaderamente por la ley.

 22 Pero la Escritura lo encerró todo bajo apecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

 24 De manera que la aley fue nuestro bayo para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos cjustificados por la fe.

 25 Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo ayo,

 26 porque todos sois ahijos de Dios por la bfe en Cristo Jesús.

 27 Pues todos los que habéis sido abautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

 28 Ya no hay judío, ni agriego; no hay esclavo, ni libre; no hay varón, ni mujer; porque todos vosotros sois buno en Cristo Jesús.

 29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente adescendientes de Abraham sois, y bherederos conforme a la promesa.