Epístola del Apóstol San Pablo a los Gálatas

Capítulo 6

Llevad las cargas los unos de los otros — Lo que sembréis, eso mismo segaréis — No os canséis de hacer el bien.

 Hermanos, si alguno fuere asorprendido en alguna bfalta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, cconsiderándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

 Sobrellevad los unos las acargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

 Porque el que cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

 Así que, cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no respecto de otro.

 Porque cada cual allevará su propia carga.

 Y el que es enseñado en la palabra, acomparta todo lo bueno con el que le instruye.

 No os aengañéis; Dios no puede ser bburlado, porque todo lo que el hombre csiembre, eso también segará.

 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

 No nos acansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

 10 Así que, siempre que tengamos oportunidad, ahagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

 11 Mirad con cuán grandes letras os he escrito de mi propia mano.

 12 Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer apersecución a causa de la cruz de Cristo.

 13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que quieren que vosotros seáis circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.

 14 Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo.

 15 Porque en Cristo Jesús, ni la acircuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.

 16 Y a todos los que anden conforme a esta regla, apaz y misericordia sean sobre ellos, y sobre el Israel de Dios.

 17 De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las amarcas del Señor Jesús.

 18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

 

Enviada desde Roma a los gálatas.