Epístola del Apóstol San Pablo a los Hebreos

Capítulo 2

Jesús vino a padecer la muerte y a salvar a los hombres — Él vino para expiar los pecados del pueblo.

 Por tanto, es necesario que con más adiligencia batendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos desviemos.

 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió ajusta retribución,

 ¿cómo aescaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo comenzado a ser publicada por el Señor, nos ha sido confirmada por los que oyeron,

 testificando Dios juntamente con ellos, con aseñales y prodigios, y diversos milagros y dones del Espíritu Santo según su voluntad.

 Porque Dios no sometió al dominio de los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.

 Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo:¿Qué es el ahombre, para que tengas de él memoria?¿O el hijo del hombre, para que le visites?

  Tú le hiciste un poco menor que los aángeles; le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos;

 todas las cosas sujetaste bajo sus apies.Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

 Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los aángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra por el padecimiento de la bmuerte, para que por la cgracia de Dios gustase la muerte por todos.

 10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las acosas subsisten, que habiendo de llevar a la gloria a muchos hijos, bperfeccionara por aflicciones al cautor de la salvación de ellos.

 11 Porque el que asantifica y los que son santificados, de buno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos chermanos,

 12 diciendo:aAnunciaré a mis hermanos tu nombre,en medio de la congregación te alabaré.

 13 Y otra vez:Yo confiaré en él.Y de nuevo:He aquí, yo y los hijos que me dio Dios.

 14 Así que, por cuanto los hijos participaron de acarne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir, mediante la bmuerte, al que tenía el imperio de la muerte, a saber, al cdiablo,

 15 y librar a todos los que por temor a la muerte estaban durante toda la vida sujetos a aservidumbre.

 16 Porque ciertamente no auxilió a los aángeles, sino que auxilió a la bdescendencia de Abraham.

 17 Por lo cual, debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que atañe a Dios, para aexpiar los pecados del pueblo.

 18 Pues por cuanto él mismo padeció siendo atentado, es poderoso para bsocorrer a los que son tentados.