Epístola del Apóstol San Pablo a los Hebreos

Capítulo 6

Sigamos adelante a la perfección — Los hijos de perdición crucifican a Cristo de nuevo — Dios confirma con juramento que los fieles serán salvos.

 Por tanto, adejando el comienzo de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la bperfección, no echando otra vez el fundamento del carrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios,

 de la adoctrina de bbautismos, y de la cimposición de manos, y de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

 aY esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios, y de los poderes del amundo venidero,

 y acayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, puesto que bcrucifican de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a vituperio.

 Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;

 pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, y está próxima a ser amaldecida; y su fin es el ser quemada.

 Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.

 10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo ministrado y aministrando aún a los santos.

 11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma adiligencia hasta el fin, para el pleno cumplimiento de la esperanza,

 12 a fin de que no os hagáis aperezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

 13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, ajuró por sí mismo,

 14 diciendo: De cierto, te abendeciré grandemente y te multiplicaré en gran manera.

 15 Y habiendo aesperado con gran paciencia, alcanzó la promesa.

 16 Porque los hombres ciertamente por uno mayor que ellos juran; y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmación.

 17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su aconsejo, la confirmó con un bjuramento,

 18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que buscamos refugio para asirnos de la aesperanza puesta delante de nosotros;

 19 la cual tenemos como segura y firme aancla del alma, y que penetra hasta dentro del bvelo;

 20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho asumo sacerdote para siempre según el orden de bMelquisedec.