El Santo Evangelio según San Mateo

Capítulo 16

Jesús previene contra la doctrina de los fariseos y de los saduceos — Pedro testifica que Jesús es el Cristo y se le prometen las llaves del reino — Jesús predice Su propia muerte y Su resurrección.

 Y se acercaron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase una señal del acielo.

 Mas él, respondiendo, les dijo: Cuando cae la tarde, decís: Hará buen tiempo, porque el cielo tiene arreboles.

 Y por la mañana: Hoy habrá tempestad, porque tiene arreboles el cielo y está nublado. ¡Hipócritas!, que sabéis discernir el aspecto del cielo, ¿pero las aseñales de los tiempos no podéis discernir?

 La generación mala y aadúltera busca señal, pero señal no le será dada, sino la bseñal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.

 Y llegaron sus discípulos al otro lado, pero se habían olvidado de llevar pan.

 Y Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la alevadura de los fariseos y de los saduceos.

 Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.

 aY entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?

 10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas cestas recogisteis?

 11 ¿Cómo no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la adoctrina de los fariseos y de los saduceos.

 13 Y al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres aque es el Hijo del Hombre?

 14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, aElías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.

 15 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

 16 Respondió Simón Pedro y dijo: ¡Tú eres el aCristo, el Hijo del Dios viviente!

 17 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo areveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

 18 Mas yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta aroca edificaré mi biglesia, y las cpuertas del infierno no prevalecerán contra ella.

 19 Y a ti te daré las allaves del breino de los cielos, y todo lo que cates en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.

 20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

 21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, y de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y aresucitar al tercer día.

 22 Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de ti mismo. ¡En ninguna manera esto te acontezca!

 23 Entonces él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no entiendes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres.

 24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su acruz y sígame. b

 25 aPorque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que bpierda su vida por causa de mí, la hallará.

 26 Porque, ¿qué aaprovechará al hombre si ganare todo el bmundo y perdiere su alma? O, ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?

 27 Porque el aHijo del Hombre vendrá en la bgloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus cobras.

 28 De cierto os digo: Hay algunos de los que están aquí que no probarán la amuerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su breino.