El Santo Evangelio según San Mateo

Capítulo 5

Jesús predica el Sermón del Monte — Sus enseñanzas reemplazan la ley de Moisés y trascienden algunos aspectos de ésta — Se manda a todos los hombres ser perfectos como Su Padre que está en los cielos.

 a Y al ver las multitudes, subió al monte y se sentó. Y vinieron a él sus discípulos.

 Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:

 aBienaventurados los bpobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

 Bienaventurados los amansos, porque ellos recibirán la btierra como heredad.

 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de ajusticia, porque ellos serán bsaciados.

 Bienaventurados los amisericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

 Bienaventurados los de alimpio bcorazón, porque ellos cverán a Dios.

 Bienaventurados los apacificadores, porque ellos serán llamados bhijos de Dios.

 10 Bienaventurados los que padecen apersecución por causa de la justicia, porque bde ellos es el reino de los cielos.

 11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de amal contra vosotros, mintiendo.

 12 aGozaos y alegraos, porque vuestro bgalardón es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

 13 Vosotros sois la asal de la tierra; pero si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

 15 Ni se enciende una avela y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

 16 Así alumbre vuestra aluz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas bobras y cglorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 17 No penséis que he venido para abrogar la aley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para bcumplir.

 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se ahaya cumplido.

 19 De manera que cualquiera que aquebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, by así censeñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos. Pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

 20 Porque os digo que si vuestra ajusticia no excede a la de los bescribas y a la de los fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

 21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: aNo bmatarás; y cualquiera que matare cserá culpable de juicio.

 22 Pero yo os digo que cualquiera que se aenoje con su hermano será culpable de juicio; y cualquiera que diga a su hermano: bRaca, será cculpable ante el concilio; y cualquiera que diga: Insensato, quedará expuesto al fuego del dinfierno.

 23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

 24 deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, areconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

 25 aReconcíliate pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en la cárcel.

 26 De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el aúltimo cuadrante.

 27 Oísteis que fue dicho: No acometerás adulterio.

 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para acodiciarla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es aocasión de caer, sácalo y échalo de ti; porque mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al binfierno.

 30 Y si tu amano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti; porque mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. b

 31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su esposa, déle carta de adivorcio.

 32 Pero yo os digo que el que arepudia a su esposa, a no ser por causa de badulterio, hace que ella cometa adulterio; y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

 33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No ajurarás falsamente, sino que cumplirás al Señor tus bjuramentos.

 34 Pero yo os digo: No ajuréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello.

 37 Mas sea vuestro hablar: Sí, sí, o No, no, porque lo que es más de esto, del amal procede.

 38 Oísteis que fue dicho: aOjo por ojo, y diente por diente.

 39 Pero yo os digo: No resistáis al malo; antes bien, a cualquiera que te golpee en la mejilla derecha, avuélvele también la otra;

 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;

 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

 42 Al que te pida, adale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu aprójimo y aborrecerás a tu enemigo.

 44 Pero yo os digo: aAmad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y borad por los que os ultrajan y os persiguen;

 45 para que aseáis bhijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos.

 46 Porque si aamáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

 48 aSed, pues, vosotros bperfectos, así como vuestro cPadre que está en los cielos es perfecto.