El Santo Evangelio según San Mateo

Capítulo 7

Jesús concluye el Sermón del Monte — Él manda: No juzguéis; pedid a Dios; guardaos de los falsos profetas — Promete la salvación a todos los que hacen la voluntad del Padre.

 a No juzguéis, para que no seáis bjuzgados.

 Porque con el ajuicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la bmedida con que medís, se os volverá a cmedir.

 aY, ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la bviga que está en tu propio ojo?

 O, ¿cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en tu propio ojo?

 ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 aNo deis lo bsanto a los perros ni echéis vuestras cperlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen.

 aPedid, y se os dará; bbuscad, y hallaréis; cllamad, y se os abrirá.

 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

 10 ¿Y si le pide un pez, le dará una serpiente?

 11 Pues si vosotros, asiendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?

 12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres ahagan con vosotros, así también bhaced vosotros con ellos, porque ésta es la cley y los profetas.

 13 Entrad por la puerta aestrecha, porque ancha es la puerta y bespacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.

 14 Porque aestrecha es la puerta y bangosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

 15 Y guardaos de los afalsos profetas, que vienen a vosotros bvestidos de ovejas, pero por dentro son clobos rapaces.

 16 Por sus afrutos los bconoceréis. ¿Se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?

 17 Así, todo buen árbol da abuenos frutos, mas el bárbol malo da cmalos frutos.

 18 No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo dar buenos frutos.

 19 Todo árbol que no da buen afruto bes cortado y echado en el fuego.

 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

 21 No todo el que ame dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que bhace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. c

 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no aprofetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros?

 23 aY entonces les declararé: bNunca os conocí; capartaos de mí, hacedores de dmaldad.

 24 A cualquiera, pues, que me aoye estas palabras y las hace, ble compararé a un chombre prudente que edificó su casa sobre la droca.

 25 Y descendió la lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos y aazotaron aquella casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

 26 Y a cualquiera que me oye aestas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena.

 27 Y descendió la lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella acasa; y bcayó, y fue grande su ruina.

 28 Y aconteció que cuando Jesús terminó aestas palabras, la multitud se admiraba de su bdoctrina,

 29 porque les enseñaba como quien tiene aautoridad, y no como los bescribas.