Apocalipsis o Revelación de San Juan, el Teólogo

Capítulo 12

Juan ve la inminente apostasía de la Iglesia — También ve la guerra preterrenal en el cielo en la que Satanás fue arrojado abajo — Ve la continuación de esa guerra en la tierra.

 a Y apareció una gran señal en el cielo: una bmujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

 Y estando aencinta, clamaba con dolores de parto y sufría por dar a luz.

 Y apareció otra señal en el cielo: y he aquí, un gran adragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas, siete diademas.

 Y su cola arrastraba ala tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que había dado a luz, a fin de devorar a su hijo en cuanto naciese.

 Y ella dio a luz un hijo varón que había de regir a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.

 Y la amujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios, para que allí la sustentasen durante mil doscientos sesenta días.

 Y hubo una gran abatalla en el cielo: bMiguel y sus cángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles,

 pero no prevalecieron, ani fue hallado más su lugar en el cielo.

 Y afue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama bDiablo y Satanás, quien engaña a todo el mundo; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

 10 Y oí una gran voz en el cielo que decía: Ahora han venido la salvación, y el poder, y el reino de nuestro Dios y la aautoridad de su Cristo, porque el bacusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

 11 Y ellos le han avencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de su btestimonio, y no amaron sus vidas, ni aun hasta sufrir la cmuerte.

 12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros, teniendo gran ira, pues sabe que tiene poco tiempo.

 13 Y cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, apersiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.

 14 Y le fueron dadas a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de la presencia de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo.

 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, a fin de hacer que fuese arrastrada por el río.

 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había arrojado de su boca.

 17 Entonces el adragón se enfureció contra la mujer, y se fue a hacer la bguerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.