Apocalipsis o Revelación de San Juan, el Teólogo

Capítulo 22

Los santos reinarán en esplendor celestial — Cristo vendrá y los hombres serán juzgados — Bienaventurados los que guardan Sus mandamientos.

  Después me mostró un río limpio, de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero.

 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y a otro lado del río, estaba el aárbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las bhojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.

 Y no habrá más amaldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.

 Y averán su rostro, y su bnombre estará en sus frentes.

 Y allí no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del asol, porque Dios el Señor los alumbrará, y reinarán bpara siempre jamás.

 Y me dijo: Estas palabras son fieles y averdaderas. Y Dios, el Señor de los santos profetas, ha enviado su ángel para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

 Y he aquí, avengo pronto. bBienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

 Yo, Juan, soy el que ha oído y visto estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

 Pero él me dijo: ¡Mira, no lo hagas!, porque yo soy tu consiervo, y de tus hermanos, los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.

 10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.

 11 aEl que es injusto, sea injusto todavía; y el que es impuro, sea impuro todavía; y el que es justo, sea justo todavía; y el que es santo, sea santo todavía.

 12 Y he aquí, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su aobra.

 13 Yo soy el aAlfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

 14 Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida y para que entren en la ciudad por las puertas.

 15 Pero los perros estarán fuera, y los ahechiceros, los bfornicarios, los chomicidas, los didólatras y todo el que ama y practica la ementira.

 16 Yo, Jesús, he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la araíz y el linaje de David, la bestrella resplandeciente de la mañana.

 17 Y el Espíritu y la Novia dicen: ¡aVen! Y el que oiga, diga: ¡Ven! Y el que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del bagua de la vida.

 18 Porque yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno aañadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.

 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del alibro de la vida, y de la ciudad santa y de las cosas que están escritas en este libro.

 20 El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente avengo en breve. ¡Amén! ¡Sí, ven, Señor Jesús!

 21 La agracia de nuestro bSeñor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.