Apocalipsis o Revelación de San Juan, el Teólogo

Capítulo 7

Juan ve también en el sexto sello la restauración del Evangelio, el sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil y las huestes de los que han sido exaltados de entre todas las naciones.

 Y después de estas cosas vi a cuatro aángeles que estaban de pie en los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar ni sobre ningún árbol.

 Y vi a otro ángel aque subía de donde sale el sol, y que tenía el sello del Dios vivo; y clamó con gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

 diciendo: aNo hagáis daño a la tierra, ni al mar ni a los árboles, hasta que bhayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

 Y oí el número de los asellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

  De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados.

  De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados.

  De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados.

  De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

 Después de estas cosas miré, y vi una gran multitud, la cual ninguno podía contar, de todas las naciones y atribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con bpalmas en las manos;

 10 y clamaban en alta voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero.

 11 Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, y de los aancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios,

 12 diciendo: ¡Amén! La bendición, y la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias, y la honra, y el poder y la fortaleza sean a nuestro Dios para siempre jamás. ¡Amén!

 13 Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Éstos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?

 14 Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Éstos son los que han salido de la gran atribulación; y han blavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero.

 15 Por esto están delante del trono de Dios y le sirven día y noche en su atemplo; y el que está sentado en el trono bextenderá su pabellón sobre ellos.

 16 Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos ni calor alguno,

 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los guiará a fuentes de aaguas vivas; y Dios enjugará toda blágrima de los ojos de ellos.