Epístola del Apóstol San Pablo a Tito

Capítulo 3

Los santos deben vivir rectamente después del bautismo.

 Recuérdales que ase sujeten a los bgobernantes y a las autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos para toda buena obra.

 Que a nadie adifamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda bmansedumbre para con todos los hombres.

 Porque nosotros también éramos necios en otro tiempo, arebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y bdeleites diversos, viviendo en cmalicia y en envidia, aborrecibles y aborreciéndonos los unos a los otros.

 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,

 nos salvó, no por obras de ajusticia que nosotros hubiésemos hecho, sino por su bmisericordia, por el clavamiento de la regeneración y la drenovación por el Espíritu Santo,

 el que derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

 para que, ajustificados por su gracia, fuésemos hechos bherederos según la esperanza de la vida eterna.

 Palabra fiel es ésta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas aobras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

 Pero evita las acuestiones necias, y las genealogías, y las bcontenciones y los debates acerca de la ley, porque son sin provecho y vanos.

 10 Al hombre que cause adivisiones, después de una y otra amonestación, recházale,

 11 sabiendo que el tal se ha descarriado, y peca, siendo condenado por su propio juicio.

 12 Cuando te envíe a Artemas, o a Tíquico, procura venir a mí a Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno.

 13 A Zenas, doctor de la ley, y a Apolos, encamínalos con diligencia, procurando que nada les falte.

 14 Y también aprendan alos nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto.

 15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén.

 

A Tito, quien fue el primer obispo ordenado para la iglesia de los cretenses; escrita desde Nicópolis de Macedonia.