Capítulo 11

Los amonitas suben contra los israelitas de Jabes de Galaad y los sitian — Saúl los rescata y derrota a los amonitas — Se confirma su reinado en Gilgal.

  Y subió Nahas, el amonita, contra Jabes de Galaad y la sitió. Y todos los de Jabes dijeron a Nahas: Haz alianza con nosotros, y te serviremos.

 Y Nahas, el amonita les respondió: Con esta condición haré alianza con vosotros: que a cada uno de todos vosotros le saque yo el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel.

 Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete días para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel, y si no hay nadie que nos defienda, nos rendiremos a ti.

 Y cuando llegaron los mensajeros a Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras a oídos del pueblo; y todo el pueblo alzó la voz y lloró.

 Y he aquí que Saúl venía del campo detrás de los bueyes, y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo que está llorando? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes.

 Y al oír Saúl estas palabras, el espíritu de Dios vino sobre él con poder, y se encendió su ira en gran manera.

 Y tomando un par de bueyes, los cortó en pedazos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: Cualquiera que no salga en pos de Saúl y en pos de Samuel, así se hará con sus bueyes. Y cayó el temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron todos como un solo hombre.

 Y los contó en Bezec, y eran los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Judá.

 Y respondieron a los mensajeros que habían venido: Así diréis a los de Jabes de Galaad: Mañana al calentar el sol, seréis librados. Y fueron los mensajeros y lo dijeron a los de Jabes, y ellos se alegraron.

 10 Y los de Jabes dijeron: Mañana saldremos a vosotros, para que hagáis con nosotros todo lo que os parezca bien.

 11 Y aconteció que al día siguiente dispuso Saúl al pueblo en tres escuadrones, y entraron en medio del campamento durante la vigilia de la mañana e hirieron a los amonitas hasta que el día calentó; y los que quedaron fueron dispersados, de tal manera que no quedaron dos de ellos juntos.

 12 El pueblo entonces dijo a Samuel: ¿Quiénes son los que decían: ¿Ha de reinar Saúl sobre nosotros? Dadnos a esos hombres y los mataremos.

 13 Y Saúl dijo: No morirá hoy ninguno, porque hoy Jehová ha traído salvación a Israel.

 14 Entonces Samuel dijo al pueblo: Venid, vamos a Gilgal para que confirmemos allí el reino.

 15 Y fue todo el pueblo a Gilgal, e invistieron allí a Saúl como rey delante de Jehová en Gilgal. Y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová, y se alegraron mucho allí Saúl y todos los de Israel.